domingo, 21 de septiembre de 2008
Imagen
Maurice Ravel

El cuarteto se compone de los siguientes movimientos:
I. Allegro moderato
II. Assez vif, très rythmé
III. Très lent
IV. Vif et agité

La interpretación es a cargo del Cuarteto Hagen, que continúa siendo una agrupación familiar, con los hermanos austríacos Lukas, Veronika y Clemens Hagen, más el segundo violín, Rainer Schmidt, de nacionalidad alemana. Este cuarteto ha obtenido numerosas distinciones, entre otros el premio Henryk Szeryng, y participado en la serie regular de conciertos en Salzburgo, durante el Festival y en la Semana Mozart, además de realizar extensas giras por el extranjero.









La producción musical de Maurice Ravel, pese a que tampoco sea muy abundante -aunque debe considerarse más que suficiente-, ha abarcado prácticamente todos los géneros: la música pianística en forma de piezas sueltas y "suites", donde se encuentran algunos de sus más preciados tesoros; la música de cámara -un trío, un cuarteto, dos sonatas con violín, la sonata de violín y cello, "Introducción y Allegro...", siempre obras logradísimas, como si fueran cada una la culminación de una serie; el universo de las canciones, donde brilla su maestría en el tratamiento de las inflexiones de la voz de acuerdo a la prosodia francesa, así como su raramente precisa expresión del contenido poético; las grandes obras orquestales, con sus prodigios de instrumentación -nadie le ha igualado; da escalofríos pensar qué hubiera hecho con la "Iberia" de nuestro Albéniz si no se hubiera frustrado el proyecto-, sus ritmos frenéticos y sus explosiones de color; en sus manos la orquesta es verdaderamente un organismo vivo en continua agitación y mostrando los más variados matices de su ánimo, capaz de adoptar las formas más imaginativas. Como todos los grandes compositores, Ravel tiene infinidad de registros en su expresión de la música, y en estas obras de amplia factura tenemos a un Ravel lleno de energía y poder, con pleno dominio del gigante orquestal, que no parece tener nada que ver con el Ravel intimista y delicado. No obstante, esto no quiere decir falta de conexión entre su obra; para un oyente o estudioso atento, nuestro autor es uno de los músicos con un lenguaje más unitario y consecuente, que dominaba de tal forma su oficio y escribía con tal seguridad, que era capaz de incluir una pieza de su temprana juventud -la "Habanera " de "Sites articulares"- en una obra orquestal tan madura como la "Rapsodia Española". Se puede decir que, sin que haya quedado estilísticamente estancado en ningún momento, ha sido un compositor cuyo lenguaje cristalizó extraordinariamente pronto, adquiriendo una serie de elementos que iban a caracterizarle hasta el final de sus días. Aunque este fenómeno es común a muchos compositores, es menos común atreverse con el cuarteto de cuerdas tan joven como él lo hizo, y siendo su primera y única incursión, dar a luz una obra maestra, inigualable.

Publicado por jrtapia @ 8:00  | Música de cámara
Comentarios (0)  | Enviar
Comentarios