lunes, 22 de septiembre de 2008






Olli Mustonen, piano

Orquesta Sinfónica de la Ciudad de Birmingham

Sakari Oramo,director

Sergei Prokofiev compuso su Concierto para piano y orquesta en Do mayor en 1921 a partir de unos esbozos que ya había escrito en 1913, cuando puso en pie una variación que luego dejaría en suspenso. Aunque revisó el borrador en 1916, no se aplicó plenamente al proyecto hasta 1921, mientras veraneaba  en Gran Bretaña. El propio Prokofiev ejecutó la parte del solista en el estreno de la obra, que tuvo lugar el 16 de diciembre de 1921, con la Orquesta Sinfónica de Chicago dirigida por Frederick Stock. Este concierto no adquirió popularidad de inmediato, sino que hubo de esperar hasta 1922 para entrar en el repertorio definitivamente, una vez que Koussevitzky dirigiera una exitosa interpretación en París.

El Concierto consta de tres movimientos de duración similar que hacen que la obra dure unos 30 minutos en total.

   1. Andante - Allegro

   2. Tema con variazioni

   3. Allegro, ma non troppo

La orquestación incluye los siguientes instrumentos: 2 Flautas, Flautín, 2 Oboes, 2 Clarinetes, 2 Fagotes, 4 Trompas, 2 Trompetas, 3 Trombones, Timbales, Bombo, Platillos, Castañuelas, Pandereta y Cuerdas.

De los cinco conciertos para piano escritos por Prokofiev, el nº 3 Op. 26, es el que ha logrado mayor popularidad entre el público y la crítica. El concierto irradia una gran vitalidad y pone de manifiesto la destreza inventiva del compositor al colorear inteligentemente los pasajes líricos con disonancias, manteniendo en todo momento un gran equilibrio entre la parte del solista y la de la orquesta. A diferencia de lo que sucede en los conciertos para piano compuestos por muchos de los músicos románticos, la orquesta rebasa su papel de acompañamiento secundario y adquiere un gran protagonismo.

1. Andante - Allegro

El primer movimiento (Andante en Do mayor) se abre con un solo de clarinete, una melodía extensa y muy lírica que la orquesta entera toma y expande a continuación; la entrada del piano en el Allegro rompe inesperadamente el lirismo con un estallido de ritmo exuberante, muy fluido desde el punto armónico. El piano y la orquesta dialogan, hasta que se vuelve al primer tema y se produce el final, nuevamente en un Allegro emocionante y virtuoso.


2. Tema con variazioni

El movimiento central (Mi menor) se basa en un tema con cinco variaciones, un ejemplo deslumbrante de como Prokofiev expresa su humor algo sarcástico en términos musicales. La idea central aparece en la orquesta, con una gavota vacilante a la vez que picante. La primera variación es una reexposición del piano lenta y extensa, que comienza con un largo trino seguido por un desplazamiento hacia el agudo en el teclado que imita un glissando, como anticipo de un solo de clarinete parecido al del comienzo de la Rhapsody in Blue de Gershwin, que sería escrita algo después, en 1924. La segunda variación es presentada por la orquesta a paso de galope, con el piano produciendo una intensa agitación con largos desplazamientos arriba y abajo del teclado. La tercera variación es una deconstrucción asincopada del tema principal que adquiere así un aire de jazz. La cuarta variación, posiblemente la más famosa, es una meditación inolvidable, maravillosa, del primer tema, con diálogo libre entre el piano y la orquesta; en esta sección un motivo recurrente de terceras descendentes, frías, etéreas se suma desde el piano a una atmósfera que evoca ligeramente otro mundo. La quinta variación es otro allegro que comienza en Sol mayor pero va modulando a medida que el tema principal se fragmenta. En la coda la orquesta toca el tema principal en su forma original, a la velocidad original (la mitad de la de la variación precedente), con el piano acompañando en obbligato. Un corto final andante insinuando un final en Mi mayor da al piano la última palabra con un acorde de Mi menor.

3. Allegro, ma non troppo

El tercer movimiento (Do mayor), del que Prokofiev decía que es una "discusión" entre el solista y la orquesta, comienza con una exposición en La menor del tema principal en fagotes y cuerdas en pizzicato, interrumpido por la entrada enérgica del piano con un tema conflictivo. El diálogo entre el piano y la orquesta adquiere un gran vuelo, antes de arribar a un lento y lírico segundo tema en las maderas. El piano ofrece una respuesta bastante sarcástica y el tema lento se desarrolla, a través de otra reexposición que recuerda a Rachmaninov y otra exploración etérea (el solista recorriendo el teclado arriba y abajo toca suavemente sobre acordes disonantes de las maderas) en un clímax en el que se unen piano y cuerdas en un hermoso unísono, que desemboca en la Coda. Esta es la sección más virtuosística del concierto, con una reexposición en allegro del tema principal, nuevamente en los fagotes, pero ahora en Mi menor. El piano la reenmarca inicialmente en Re mayor, entonces se desplaza a un obbligato bitonal contra un Sol mayor en las cuerdas; la coda explota como una batalla musical entre el solista y la orquesta, con ornamentaciones deslumbrantes en el piano (incluyendo los arpegios de notas agrupadas, famosos por su dificultad, a menudo aliviado por los pianistas con glissandos usando los nudillos), estableciendo eventualmente la tonalidad final de Do mayor y finalizando en un tono dramático con un unísono fortissimo en Do.


Publicado por jrtapia @ 8:00  | El Concierto
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