lunes, 22 de septiembre de 2008


TITULO ORIGINAL         The Last Emperor

AÑO                                     1987     

DURACIÓN                        160 min

PAÍS                                     Reino Unido

DIRECTOR                          Bernardo Bertolucci

GUIÓN                                 Mark Peploe & Bernardo Bertolucci

MÚSICA                              Ryuichi Sakamoto, David Byrne, Cong Su

FOTOGRAFÍA                    Vittorio Storaro

REPARTO                            John Lone, Peter O'Toole, Joan Chen, Ying Ruocheng, Victor Wong, Dennis Dun,    Ryuichi Sakamoto, Cary-Hiroyuki Tagawa


Coproducción GB-Italia-China; Columbia Pictures Release. 9 Oscar (1987): mejor película, director, guión adaptado, fotografía, dirección artística, sonido, banda sonora original, montaje, vestuario. 9 Nominaciones. 4 Globos de Oro.


SINOPSIS: En Pekín, durante 1908, nace una nueva era para la China imperial, ya que este gran país comienza a desmoronarse. Pu Yi, un niño de tres años, es arrancado de los brazos de su madre en medio de la noche, y conducido hasta la Ciudad Prohibida.

Bertolucci sin duda consigue lo que quiere: realizar una superproducción sin perder su esencia, centrándose en la evolución del status del emperador y de la situación de China más que en la caracterización de personajes.  En este aspecto, es evidente que las interpretaciones de John Lone y Peter O'Toole dejen que desear al no estar suficientemente explotadas. De hecho el actor protagonista ni siquiera optó a la estatuilla.

También se le puede achacar al director italiano que su manejo de las cámaras es muy mejorable, su ir y venir distrae más que ayuda. Da la sensación de que esta potencial obra maestra que sin duda provoca orgullo entre los cinéfilos europeos, tiene algunos fallos que no le permiten pasar a la historia del cine como una de las mejores películas jamás realizadas. Aparte de las ya mencionadas interpretaciones con claras limitaciones, y el deficiente uso de planos lejanos, a Bertolucci indudablemente le cuesta mantener el ritmo que exigen algunos momentos ciertamente maravillosos. Esto se nota sobre todo en el periodo en el que Pu Yi es emperador de Manchuria, desembocando la disminución inevitable del interés del espectador, en detrimento de un guión plausible a priori.

Decepciona también que el final no esté correctamente aprovechado. Con todo esto, El Último Emperador es altamente recomendable por su facilidad de llegada a todo tipo de público. Bertolucci ha tenido los ojos bien abiertos, y después de Novecento, consigue realmente afianzarse en el cine de calidad.
Es destacable también la deliciosa banda sonora de David Byrne y Ryuichi Sakamoto, que incluso aparece en la película interpretando a un diplomático japonés, muy al estilo Nyman.


Publicado por jrtapia @ 18:00  | Música de cine
Comentarios (0)  | Enviar
Comentarios