lunes, 29 de septiembre de 2008

Sulki Yu, violín
Daniel Tong, piano

Beethoven compuso la primera de las sonatas para violín y piano de su opus 30 entre 1801 y 1802. La obra fue publicada en 1803 con dedicatoria al Zar Alejandro I de Rusia. Esta sonata consta de tres movimientos:
  1. Allegro
  2. Adagio molto espressivo
  3. Allegretto con variazioni
La serie de las sonatas para violín y piano refleja un periodo de la vida de Beethoven en el que se advierte toda su asombrosa evolución musical, desde su proximidad al clasicismo hasta el espíritu revolucionario que desencadenó. Beethoven fue más allá de aquello que había enunciado Mozart en sus últimas sonatas y se atrevió a dar al violín un papel de líder.
A diferencia de otras series del autor, las sonatas para violín y piano no recorren un proceso creativo demasiado largo: excepto la última, de 1812, estas piezas fueron escritas en un período de cuatro años, entre 1797 y 1803. De cualquier manera, cuatro años de Beethoven pueden equivaler a cuarenta en la vida de cualquier otro autor, y la distancia estilística que media entre la primera Sonata en Re mayor y la novena, llamada Kreutzer y expresamente concebida en estilo concertante, es sin duda muy grande. También es cierto que esa distancia entre una y otra obra es el despliegue de un principio de igualdad instrumental que ya estaba presente en la Sonata en Re mayor. El estilo concertante, en el caso de las sonatas de Beethoven, no es función de un único instrumento sino una condición que el violín y el piano asumen alternativamente. Este principio fija el estilo de las grandes sonatas románticas de Brahms. Pero no siempre los intérpretes realizan cabalmente ese mandato. Algunos violinistas tienden a transformar estas sonatas en piezas para violín con acompañamiento de piano, y así ocurren situaciones completamente absurdas. No es, desde luego, el caso de los intérpretes que interpretan la obra de Beethoven en este vídeo.


Publicado por jrtapia @ 8:00  | Música de cámara
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