Orquesta Sinfónica de Chicago. Director: Daniel Barenboim
IV. Finale: Allegro Con Fuoco
Poco antes de conocer a la que luego sería su esposa, Antonina
Miliukova, Chaikovski conoció a una mujer muy diferente, que más
adelante sería su segundo amor platónico. En 1876, el compositor inició
una relación epistolar con Nadiezhda von Meck, “mayor que él, viuda
rica, madre de doce hijos y mujer culta”. Cierta vez, ella asistió a un
concierto donde se tocaban obras de Chaikovski y quedó enamorada de su
música. Nadiezhda le propuso donarle sumas de dinero para que él
pudiera dedicarse a componer sin preocupaciones económicas. Chaikovski
aceptó la proposición, estableciéndose entre ambos una relación
platónica a la vez que económica, pero únicamente por carta. Uno de los
frutos de la relación fue la Sinfonía nº 4, que el compositor dedicó a
su benefactora.
Piotr Ilich Chaikovski
Todo marchó bien hasta diciembre de 1890, fecha en que ella
rompería bruscamente la relación arguyendo que estaba en bancarrota, lo
que sin embargo no era cierto. Se dice que Nadezhda creía ser amada por
Chaikovski; sin embargo, escuchó murmuraciones sobre una supuesta
homosexualidad que le disuadieron de continuar. Lo verídico es que la
ruptura fue un duro golpe para el músico. La relación epistolar se
había prolongado durante 13 años, tiempo en el cual jamás llegaron a
hablar en persona. A pesar de la ruptura, Nadezhda siguió con interés
la carrera de Chaikovski. Curiosamente, ella murió apenas dos meses
después de la muerte del compositor.