Orquesta de la Metropolitan Opera House de Nueva York
James Levine, director
La
obertura de esta ópera es una de las más exquisitas miniaturas salidas
de la pluma de Mozart. Contrariamente a lo que se estilaba en la época,
no contiene material temático empleado en el resto de la obra. No
obstante, el carácter de la música prepara el ambiente mágico, irreal
en el que se va a desarrollar la acción.
La obertura se inicia con unos solemnes toques en fortisimo de cuerdas, maderas y metales. A continuación un
rápido pasaje de las cuerdas en
pianísimo conduce a una frase a cargo de las maderas. Finalmente, la citada frase se extiende a toda la orquesta en un fortísimo. Tras los toques masónicos en grupos de tres a cargo de maderas y metales se presenta el segundo tema,
algo gracioso y juguetón, expuesto por los violines, que va adquiriendo mayor
colorido y relieve al ser tocado por las maderas. Aunque la obertura de "La flauta mágica" carece de un desarrollo formal,
finaliza en cambio con una extensa coda.
En el último año de su vida Mozart trabajó sobre una ópera seria
–término que se refiere a las óperas barrocas de carácter trascendental, escritas sobre temas heroicos o
mitológicos–, "La clemencia de Tito", cantada en italiano, y un singspiel: "La flauta mágica".
El singspiel es un tipo de ópera popular cantada en alemán, donde se intercalan partes habladas. Se cree que Schikaneder pudo ser hermano de logia
de Mozart. Él fue el primer a Papageno, mientras que el
papel de la Reina de la Noche era interpretado por Josepha Hofer,
cuñada de Mozart. La suntuosidad de la
orquestación, dice Michel Parouty refiriéndose a la obertura de "La
flauta mágica", da un valor único a esta página musical.
"La flauta mágica" fue
compuesta para el teatro popular de Emmanuel Schikaneder, destinada a
un público que recibiría con agrado una ópera al estilo de un cuento de
hadas con elementos de comedia y drama moralizante. Sin embargo, el
contenido de esta obra va más allá puesto que en ella se
representa de manera crítica la realidad política y social de la época,
empleando un lenguaje lleno de simbolismo masónico –cabe anotar que
Mozart se había iniciado en la masonería en 1784–. Es evidente que muchas de
las ideas y motivos de "La flauta mágica" pueden ser relacionados con los de la filosofía de la Iluminación.
Actualmente "La
flauta mágica" está presente de manera habitual
en los repertorios de las casas de ópera de todo el mundo. Su
estatus como obra maestra operística es incuestionable,
único dentro del más reducido ámbito del singspiel, donde no tiene comparación posible. Su
estreno
tuvo lugar en el Theater an der Wien Viena, el 30 de septiembre de
1791, bajo la dirección del propio Mozart, poco más de dos meses antes
de su fallecimiento.