Festival de Orange, 1974
“Casta Diva" es un aria de la ópera Norma de Vincenzo Bellini en la que su protagonista Norma dirige una plegaria a la Luna.
Interpretada por las más grandes sopranos de la historia, fue María Callas quien le dio mayor fama. También Montserrat Caballé ha sido una extraordinaria intérprete de este personaje tan deseado por las sopranos.
Casta Diva, che inargenti
queste sacre antiche piante,
a noi volgi il bel sembiante
senza nube e senza vel...
Tempra, o Diva,
tempra tu de’ cori ardenti
tempra ancora lo zelo audace,
spargi in terra quella pace
che regnar tu fai nel ciel...
Fine al rito: e il sacro bosco
Sia disgombro dai profani.
Quando il Nume irato e fosco,
Chiegga il sangue dei Romani,
Dal Druidico delubro
La mia voce tuonerà.
Cadrà; punirlo io posso.
(Ma, punirlo, il cor non sa.
Ah! bello a me ritorna
Del fido amor primiero;
E contro il mondo intiero...
Difesa a te sarò.
Ah! bello a me ritorna
Del raggio tuo sereno;
E vita nel tuo seno,
E patria e cielo avrò.
Ah, riedi ancora qual eri allora,
Quando il cor ti diedi allora,
Ah, riedi a me.)
En el cine “Casta diva” ha participado en la banda sonora de películas como “Los puentes de Madison”, de Clint Eastwood, “El balneario de Battle Creek”, de Alan Parker o “Sueño de una noche de verano”, de Michael Hoffman.
"Norma", octava de las once óperas que escribiera Vincenzo Bellini, se estrenó el 26 de diciembre de 1831 en Milán. El triunfo de Norma fue imparable: en pocos años todos los teatros del mundo conocían la obra, incluso Nueva York (1841) y Buenos Aires (1849). El autor del libreto fue Felice Romani, colaborador habitual no sólo de Bellini, sino también de Donizetti y otros autores del período operístico conocido como del "bel canto", denominación que suele aplicarse a las obras vocales -en particular las arias- de las óperas italianas de finales del siglo XVIII y comienzos del XIX, que tienen como característica principal su lirismo y dulzura, donde la melodía fluye suavemente. Esto supone la contraposición a las arias de bravura que dominarán en períodos posteriores, hallando en el genio de Verdi su más alto exponente. En el "bel canto" se utiliza la fuerza expresiva de la voz, generalmente en tesituras muy agudas, para rivalizar con las sonoridades, en continuo desarrollo, que ofrece la orquesta. Además este tipo de canto, que podría denominarse protorromántico, participa del gusto neoclásico del período anterior, el clasicismo, lo cual exige un fraseo amplio, de gran impronta en los recitativos, capaz de trasmitir la atmósfera de la tragedia lírica.
"Norma" se encuentra, pues, en la confluencia de la tradición de la antigua ópera seria italiana y la evolución de la reforma de Gluck. Bellini compuso la obra bajo el influjo de Cherubini y Spontini, y, sobre todo de Rossini. Esta ópera cuenta, desde el punto de vista musical, con una cuidada instrumentación, además de una gran riqueza melódica. No es de extrañar, ya que con ello el compositor pretendía acallar las críticas crecientes sobre la excesivamente simple instrumentación musical de sus obras anteriores.