lunes, 03 de noviembre de 2008


EL VIOLÍN

Luca Pianca, laúd

Il Giardino Armónico

Giovanni Antonini, director

 

1. Allegro

2. Largo

3. Allegro

 

 

El  laúd, en sus diversas variantes, es el instrumento de cuerda pulsada más extendido en el mundo. Es un instrumento que normalmente se toca con púa o plectro, aunque existen ejemplares que se puntean con los dedos, e incluso frotando las cuerdas con un arco.

 

Es muy sencillo reconocer un laúd antiguo por dos razones: su caja de resonancia es redonda y en forma de pera; su clavijero forma un ángulo de noventa grados con el mástil. Los laúdes actuales generalmente tienen doce cuerdas que se agrupan de dos en dos. Cada grupo de dos cuerdas se denomina "orden" y se tocan siempre a la vez, ya que están afinadas a la misma altura. Al contrario que en la guitarra, para apoyar el instrumento se levanta la pierna derecha.

 

Lo que caracteriza al laúd es la comba o parte trasera de su caja de resonancia en forma de pera. Su nombre proviene del árabe "úd" (que significa madera o palo). El laúd llegó a España desde el Magreb y a partir de allí se extendió por toda Europa. Desde entonces son muchos los instrumentos que van a adquirir la forma del laúd: tiorbas, mandolinas, bandurrias, chitarrones, sistros,...

 

El laúd llegó a occidente en el siglo IX, alcanzando una gran popularidad en el renacimiento y habiendo generado una amplia literatura. En el siglo XVI se construyen los archilaúdes, con cuerdas graves añadidas, y tiorbas, con dos juegos de cuerdas y clavijeros separados para los graves, siendo el chitarrone una variante de mástil prolongado de hasta dos metros de altura. La mandolina, por su parte, desciende de la antigua mandola popular, y hoy tiene diez cuerdas agrupadas en cuatro órdenes. 

 

La obra de Vivaldi para laúd se compone de dos Conciertos y dos Tríos, además de un concierto "per molti stromenti" en el que intervinen dos laúdes. Ha sido grabada tanto con laúd como con guitarra. Los "Tríos" tienen algo menos de interés camerístico por el hecho de que el violín y el laúd duplican sus partes casi constantemente. Esto se da también en obras con laúd de otros autores barrocos y se especula sobre la razón: el escaso volumen sonoro del laúd para asumir una parte propia, pero no obstante otros autores sí han concedido al laúd una parte independiente en sus obras de conjunto


Se ha especulado bastante sobre para qué tipo de laúd podían estar escritas estas obras y si deberían considerarse en tesitura real o en octava baja. El primero de los supuestos requeriría un laúd de muy pequeño tamaño. La época se corresponde con la del laúd barroco, aunque Italia fue un caso un tanto especial, ya que allí se siguieron añadiendo cuerdas al laúd renacentista (archilaúd) y no se adoptó la afinación barroca. También hay que tener en cuenta la existencia del "torbino" o pequeña tiorba. Si las obras hubieran quedado escritas en tablatura, como se hacía en general en la época con las composiciones para laúd, seguramente no existirían dudas sobre la cuestión.

EL VIOLÍN

Ejemplos recomendados

- Para laúd:

Jean-Baptiste Bésard: Thesaurus harmonicus (de 1603, con 403 piezas para laúd, algunas con voz, de 21 compositores, él mismo incluido,  y casi todas las formas instrumentales de la época)

Robert de Visée: Suites para tiorba y laúd


- Para mandolina:

W. A. Mozart: Serenata de Don Giovanni

G. Mahler: La canción de la tierra, Séptima Sinfonía “El canto de la noche”

A. Casella: Le Couvent sur l'Eau (Il Convento Veneziano), Suite de ballet Op. 19


Publicado por jrtapia @ 8:00  | Instrumentos mixtos
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