Dominic Kyrie, flauta
La flauta pertenece a la familia de instrumentos de viento-madera de la orquesta. Su delicado timbre, su registro agudo y su agilidad sonora la hacen protagonista de los momentos orquestales más brillantes, donde suele duplicar a los primeros violines. En lo acústico, es un instrumento de boca, en el que el aliento del músico choca con el borde de una abertura pequeña, circular o longitudinal, llamada embocadura, lo que provoca la vibración del aire. Antiguamente, los materiales más empleados en la fabricación de la flauta eran la madera de boj o de ébano. En la actualidad la flauta es de metal con un cuerpo enteramente de plata, aunque también hay instrumentos hechos de otros metales más asequibles.
En la flauta se pueden reconocer tres registros bastante distintos en carácter. Los sonidos graves tienen una naturaleza mórbida, el registro medio se parece al canto de una voz femenina, mientras que el agudo crea un ambiente mágico, sobrenatural.
La flauta estuvo y está presente en muchas culturas de las antiguas civilizaciones y del mundo actual. Su antecesor más directo es la flauta travesera barroca, que se construía de madera y tenía algunos problemas de afinación. La flauta moderna, con su sistema de embocadura y llaves, fue creada por el alemán Theobald Böhm (1794-1881) y, a diferencia de la antigua flauta travesera, que tenía forma de cono, ésta es cilíndrica.