Vladimir Ashkenazy, piano
El estilo de Chopin procede de varias fuentes. En primer lugar de la música de piano prerromántica, en particular de la música de estilo brillante de compositores extranjeros como Weber, Hummel, Dussek, Field, etc. O Polacos como M. K. Ogiński, F. Lessel, K. Kurpiński o M. Szymanowska. Pero Chopin también debe mucho a Mozart y a Beethoven. También, en cierta medida, a la ópera italiana (Bellini), aunque el papel determinante corresponde al folclore polaco, como en la tonalidad y la armonía.Chopin alcanzó rápidamente una expresión personal, pero resulta difícil descubrir en su obra una verdadera evolución de estilo, sin embargo es posible determinar ciertas etapas. La primera, que termina en 1830, está dominada por las formas clásicas en las que impone su concepción personal de la composición pianística. Esto es evidente en los Conciertos y en los Estudios. Aparecen, simultáneamente rasgos del estilo nacional en la utilización de la mazurca y la polonesa, alcanzando su pleno desarrollo durante su segundo período creador (1930-39). Chopin se declara entonces a favor de las formas simples y libres, en un movimiento, típicas del romanticismo.
El estilo de Chopin es inseparable de su ejecución. Se caracteriza por una sutil expresividad, la preeminencia del cantabile, una dinámica delicadamente matizada, con la utilización de pianos suaves y cantantes y por un tempo rubato que se ha hecho célebre y que confiere a su ejecución un aspecto de improvisación.
Aunque a partir de los veinte años vivió en una sociedad cosmopolita, conservó durante toda su vida un ardiente patriotismo. Polonia también le aportó la inagotable riqueza de su folclore y de sus tradiciones seculares. Francia le dio, en un momento en que su país estaba oprimido, el sentido de la libertad. Alemania le hizo partícipe de la herencia de Bach y de Beethoven. Chopin preparó la vía a las otras escuelas nacionales, principalmente por su modo de asimilar el estilo nacional polaco. Fue seguido, de distintas maneras, por Schumann, Liszt, Wagner, Brahms, Grieg, Smetana, Dvořák, G. Fauré, Balakirev, Moussorgsky, Cui, Scriabin, Liadov, Rachmaninov, etc. Y por músicos polacos de los siglos XIX y XX, como Moniuszko, Zarebski, Paderewski y K. Szymanowski, que tomaron los principios de su música y los adaptaron a la música moderna. Su técnica pianística, los rasgos fundamentales de su ejecución y de su estilo, y la búsqueda de nuevos efectos sonoros, han marcado profundamente toda la música de piano de los siglos XIX y XX, principalmente en Polonia, Rusia y Francia, donde pueden encontrarse elementos heredados de Chopin hasta en Debussy.