Franz Schubert (1797-1828)
Schubert comenzó sus estudios musicales con su padre pero éste, atento al potencial de su hijo, lo envió al director del coro de la parroquia. Schubert acudió después a la escuela de la Capilla de la Corte Imperial de Viena. Así empezó a componer sus hermosas obras y contribuyó a dar origen a un movimiento romántico que se extendió después rápidamente por toda Europa.
Schubert escribió música por placer, alcanzando la felicidad en el propio hecho de la creación, y llevó a la cima el repertorio del lied. Compuso más de 600 canciones, algunas agrupadas en colecciones o ciclos como "El viaje de invierno", "La bella molinera" o "El canto del cisne". También produjo obras para piano, cuartetos de cuerda, música para distintos conjuntos de cámara y para orquesta sinfónica. Su estilo surgió con naturalidad, acentuando lo subjetivo y lo poético, pero respetando las formas clásicas heredadas de Beethoven, Mozart y Haydn.
Cuatro Impromptus, Op. 90 D 899
Schubert vivió en una época en la que la sonata para piano, hasta entonces uno de los mayores vehículos del pensamiento musical, estaba venida a menos. Basta comparar el número de sonatas escritas por Beethoven con las de Chopin, Schumann o Liszt para comprobar el ocaso del género. A pesar de que Schubert había compuesto algunas de las mejores sonatas para piano de principios del siglo XIX, era consciente de la conveniencia de escribir obras menos exigentes.
Franz Schubert poseía el misterioso don de escribir con brillantez tanto para el virtuoso como para el aficionado. Sus dos colecciones de "Impromptus" sobrepasaron inmediatamente en popularidad a sus tres últimas grandes sonatas.
El término "Impromptu" era ya corriente en la Viena de finales de la década de 1820, cuando lo utilizara Schubert. Como acontecía con la mayor parte de lo que caracterizaba la vida musical vienesa, los orígenes de esta forma ternaria breve para piano fueron checos. Schubert recibió al influencia al respecto del compositor Jan Voříšek, que moriría prematuramente en 1825.
Impromptu Op. 90/1
Los primeros "Impromptus" de Schubert (D 899) datan del verano de 1827, en el que además compuso "El Viaje de Invierno". El primero de ellos, en Do menor, posee algo de la dimensión declamatoria, trágica de algunos de los lieder del mencionado ciclo. Después de un unísono en la dominante de Sol, la mano derecha presenta una melodía patética que no abandona la tonalidad de la dominante más que en una cadencia en Do menor, entre los compases 8 y 9. La melodía permanece más o menos en la misma tonalidad, mientras que la armonía y el carácter que la acompañan varían de lo tenue a lo majestuoso. Una fluida sección central en La bemol mayor lleva aún más lejos las posibilidades del primer tema antes de retornar a la tonalidad inicial. Sobrepasando las simples exigencias de la forma ternaria, Schubert enriquece el discurso con un potente desarrollo. La exquisita conclusión juega con la oposición mayor/menor antes de terminar con un Do mayor resignado.
Impromptu Op. 90/2
Las secciones externas del segundo "Impromptu", en Mi bemol mayor, son ejemplo perfecto de puro virtuosismo y constituyen todo un estudio sobre la mano diestra. La sección central en Si menor, que reaparecerá en la coda, contrasta por sus ritmos vigorosos y su melodía, claramente delineada.
Impromptu Op. 90/3El tercer "Impromptu" es un Andante magníficamente sostenido sobre la romántica tonalidad de Sol bemol mayor. Su bello tema vuela sobre un acompañamiento dulce y sinuoso que a la vez ilumina y profundiza la textura.
Impromptu Op. 90/4El cuarto "Impromptu" comienza misteriosamente en La bemol mayor. Como en el segundo "Impromptu", la mano derecha está llena de dificultades que hacen de esta pieza, con su Trío de melodía acompañada, un tour de force de virtuosismo, aunque también requiera la mayor delicadeza en la expresión.