Orquesta de la Royal Opera House
Covent Garden de Londres
Colin Davis, director
En el último año de su vida (1791) Mozart compuso "La clemencia de Tito", una ópera seria –término que desde el Barroco en adelante se puede interpretar como ópera sobre temas heroicos o mitológicos–, cantada en italiano, y un "singspiel" en idioma alemán: "La flauta mágica". Ésta última fue concebida para el teatro popular de Emmanuel Schikaneder, destinada a un público que recibiría con agrado una ópera al estilo de un cuento de hadas con elementos de comedia y drama moralizante. Sin embargo, el contenido de "La flauta mágica" va más mucho allá puesto que en ella se representa de manera crítica la realidad política y social de la época, empleando un lenguaje lleno de simbolismo masónico –cabe apuntar que Mozart se había iniciado en la masonería en 1784–.Tal vez sea por este motivo por el que se pueden rastrear algunos elementos de la logia dentro de la obra. Elementos que en líneas generales son claros, aunque si bien algunos críticos o musicólogos han tratado ir más allá y encontrar significados ocultos dentro de la obra. Sea como fuere y sin tratar de realizar en estos momentos un estudio completo sobre la masonería en esta ópera, lo cierto es que elementos como la “búsqueda” del conocimiento, conocimiento que se encuentra oculto y al que ha de accederse por medio de una serie de pruebas que han de pasarse es sin duda pare de los ritos de iniciación masónicos que prueben el templo del candidato y que le hagan merecedor de lo que se ha propuesto alcanzar.
La alusión al silencio impuesto en la prueba nos indica el secretismo de todos estos rituales o la alusión al cambio de roles maniqueos entre “buenos y malos” De tal forma que si en un principio se podía intuir la existencia de un malvado personaje que había raptado a una princesa (tema manido en las óperas barrocas), en el trascurso de la acción nos percatamos de que Sarastro (sobre el que pesan una serie de rumores) es el “bueno” mientras que la reina es la malvada. Situación extrapolable a la masonería y su consideración en la sociedad, de la que si bien existen un sinfín de rumores que la satanizan, un acercamiento a ella nos conduciría a la verdad, en opinión del compositor. Otros elementos como la cita egipcia, el desarrollo del número tres tanto en la acción como en los compases, o las diversas relaciones entre los personajes, nos vuelven a recordar sus múltiples significados esotéricos.
La suntuosidad de la orquestación, dice Michel Parouty refiriéndose a la obertura de "La flauta mágica", da un valor único a esta página musical. El estreno de esta hermosa ópera tuvo lugar en Viena, el 30 de septiembre de 1791, algo más de dos meses antes del fallecimiento del compositor.