Orquesta Filarmónica de Viena
Karl Böhm, director
Aunque son las últimas tres sinfonías de Mozart (escribió más de 40) las que muestran su mayor alcance como sinfonista, los estudiosos afirman que ya en el grupo de sus últimas sinfonías se percibe la manera como se acercaba cada vez más a la plenitud expresiva.
En la Sinfonía Nº 35, el resultado artístico resulta sorprendente, sobre todo si se tienen en cuenta las circunstancias de su creación. Es una sinfonía donde se observa la evolución de la sinfonía clásica. De hecho, es la primera sinfonía que compone lejos de Salzburgo, de su familia, del arzobispo y de los ciudadanos de Salzburgo entre los que se sintió "imposibilitado de probar con libertad."
En el mismo año en que Mozart trabaja en su Singspiel "El Rapto del Serrallo", escribe también esta sinfonía. La relación que tiene esta obra para orquesta con el "Rapto del Serrallo" se hace evidente en su último movimiento, en el cual se puede escuchar el tema de un Aria del Singspiel.
Esta Sinfonía se estrenó con ocasión del otorgamiento de un título nobiliario al alcalde de Salzburgo Siegmund Haffner d. J., quien ya seis años antes había encargado una serenata a Mozart para la boda de su hermana (Serenata Haffner K 250).
La obra, compuesta a partir de la Serenata K 250, fue terminada entre el 27 de julio y el 3 de agosto de 1782. No se trata, sin embargo, de un mero arreglo de la serenata arriba mencionada. Al decir de Jacinto Torres, es una partitura en la que «se llega al más delicado equilibrio entre el buen gusto, todavía de corte galante, y el empeño contrapuntístico».