miércoles, 03 de diciembre de 2008






Piano: Lang Lang
Orquesta Filarmónica de Berlín/Simon Rattle.

Los tiempos de este concierto son:
I. Allegro non troppo e molto maestoso
II. Andantino semplice
III. Allegro con fuoco


Tal vez el ejemplo más claro de la popularidad ininterrumpida de la obra de Chaikovski sea el aprecio del cual aún goza su Concierto para piano en Si bemol menor. Pese a que el concierto no cumplió los requisitos académicos exigidos en su momento en el Conservatorio de Moscú, contó con el respaldo inmediato y continuado del público y los pianistas. Mientras críticos e historiadores se debaten clasificando la obra de Chaikovski en las esferas del romanticismo, el romanticismo clásico, o el nacionalismo ruso, los músicos y el público, indiferentes a estas deliberaciones, se deleitan continuamente con la ejecución y audición de sus obras, profusamente melódicas y anímicamente conmovedoras. Chaikovski combinó magistralmente la tradición académica europea con los logros de músicos rusos anteriores a él (primordialmente Glinka). Paralelamente escribió algunos de los pasajes melódicos más hermosos del repertorio musical europeo.

Chaikovski fue uno de los grandes sinfonistas rusos de fin de siglo, se destacó como pianista de gran envergadura y también descolló en el ámbito de la ópera. Su aprecio por la música y la obra poética rusas le permitió trabajar en torno a temas nacionales. Su vida personal, compleja, llena de altibajos y escándalos por sus amoríos de índole homosexual, refuerza la visión romántica que se tiene del compositor y la importancia de la vívida expresión musical de su mundo íntimo, la cual todavía se experimenta al escuchar sus composiciones.

El tema con que se inicia el concierto es el más conocido de todos y, paradójicamente, el menos importante dentro de la estructura formal de la obra, pues figura únicamente como tema de introducción y no se vuelve a escuchar a lo largo del concierto. Sin embargo, no se pierde por completo ya que a través de los tres movimientos aparecen melodías afines que dan a la pieza una gran unidad y coherencia formal. El sentido orgánico de la obra se afianza con otros temas y motivos como el que se escucha una vez finalizada la introducción al primer movimiento: allí aparece un tema de ritmo entrecortado, de origen ucraniano, que figura en todos los movimientos en un primer plano o como parte del acompañamiento.

De por sí el Concierto se ciñe a las convenciones formales del clasicismo dieciochesco. El primer movimiento, de temas, melodías y motivos contrastantes está en forma sonata; el segundo, organizado en tres secciones, se inspira en el lirismo de la canción y la intimidad de la pieza de salón. El último movimiento es un rondó de espíritu despreocupado y ambiente ligero. El hecho más llamativo, que poco tiene que ver con la tradición clásica, sino que se inspira directamente en la práctica romántica, es el virtuosismo desmedido que se exige del solista; otros elementos evidentes, tomados de la práctica del siglo XIX son la integración del piano en la sonoridad de la orquesta y la primacía de la melodía sobre los otros elementos de la composición.

Publicado por jrtapia @ 8:00  | El Concierto
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