sábado, 06 de diciembre de 2008


Weikl, Jerusalem, Prey, Clark, Haggander
H. Stein, director
Festival de Bayreuth 1984


"Die Meistersinger von Nürnberg" (Los maestros cantores de Núremberg), ópera en tres actos, escrita y compuesta por Richard Wagner, fue estrenada en Munich en 1868.

La trama tiene lugar en Núremberg a mediados del siglo XVI. En esa época, Núremberg era una ciudad imperial libre, y uno de los centros del Renacimiento en el norte de Europa. La ópera relata la vida del gremio de los Meistersinger (maestros cantores), una asociación de poetas y músicos amateurs, en gran parte de la clase media, y en muchos casos maestros artesanos en sus profesiones. Los Maestros Cantores desarrollaron un complicado sistema de reglas para componer y ejecutar las canciones. La ópera posee gran parte de su atractivo basado en la descripción fidedigna de Núremberg, la época y las tradiciones del gremio de los Maestros. Uno de los papeles principales, el poeta Hans Sachs, está basado en una figura histórica: el más famoso de los Maestros. Wagner utilizó para su obra material histórico. Afirma en una carta que los tonos y los modos que ha empleado son genuinos y que algunos términos usados por los coros están tomados de las obras originales de Hans Sachs, que fue realmente el cabeza de la Fraternidad de los Maestros Cantores de Núremberg y el autor de miles de poemas, canciones, fábulas y farsas.

"Die Meistersinger von Nürnberg" ocupa un lugar único entre las obras de Wagner. Es la única comedia de sus óperas de madurez, y la única que desarrolla un tema histórico, bien definido en el tiempo y el espacio, y no se basa en leyendas o la mitología. Por otro lado incorpora muchos de los tópicos operísticos que Wagner criticaría luego en sus escritos sobre ópera y música: versos rimados, arias, coros, un ballet, e incluso un célebre quinteto.

La última escena de la obra es el concurso de canto. Tiene lugar en un prado de los alrededores de Núremberg, al que van acudiendo los habitantes de la ciudad, aprendices, etc. Llegan los doce Maestros. Eva acompaña a su padre y ocupa un puesto de honor en primer término. Los aprendices piden silencio y Hans Sachas expone lo importante de la ocasión.

Beckmesser es el primer actuante. Su tema, adaptado del robado a Walter, es discordante pues, por no estar a nivel, no ha entendido nada y trastoca y malinterpreta las palabras y, a medida que avanza, hace más y más el ridículo. La asamblea ríe de buena gana. El que Beckmesser aparezca como aspirante, compitiendo con Walter, indica el hecho de que las sutiles fuerzas de la naturaleza inferior están con el neófito hasta en las mismas puertas de la Maestría, intentando siempre inclinar las fuerzas acumuladas del conocimiento anímico hacia sus propios fines, vacíos y egoístas. El fracaso de Beckmesser revela la victoria del aspirante, Walter von Stolzing.

Cuando le llega el turno a Walter, que ya ha pasado las pruebas internas, es dirigido por Hans Sachs para tomar su lugar entre los Maestros. Se coloca frente a los Maestros Cantores y canta su Canción del Premio íntegra, que no hace sino resumir el sendero del progreso para toda la Humanidad. Cada uno de los grados iniciáticos está sintonizado con su ritmo apropiado y los tres están en armonía con la nota clave de la escuela Iniciática representada. Esto se demuestra en la canción de Walter, con las respuestas de los oyentes, que respetan determinados intervalos.

Con el acompañamiento del motivo del Amor, Eva coloca la corona de laurel sobre la cabeza de Walter. Cantan los Maestros acompañados de todos los presentes. Sachs se adelanta para colgar del cuello de Walter la medalla de la Orden, que contiene la imagen del rey David con su arpa mágica. Walter duda en aceptar el integrarse en una orden antigua y cristalizada. Pero el sabio Hans Sachs le aclara que todo lo nuevo se construye siempre sobre lo viejo y que hay que conservar del pasado los elementos que aún tienen valor. Que a lo nuevo hay que incorporar todo lo bueno del pasado. De ese modo Sachs anuncia el renacimiento de ciertos poderes largo tiempo perdidos, y anticipa que la poesía y la música han de ser recuperados por los pioneros de la Nueva Edad. De la mano de Eva, Walter es admitido en la Orden en medio de un clímax de color y belleza.

Publicado por jrtapia @ 8:31  | La Ópera
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