Todo lo relacionado con la música en la Universidad Politécnica de Madrid
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Yo-Yo Ma, violonchelo Orquesta Sinfónica de Puerto Rico Giancarlo Guerrero, director
Gabriel Fauré (1845-1924), uno de los más importantes compositores franceses
responsables del resurgimiento de la música gala en la última porción del siglo
diecinueve, es el generador del puente estético que se extiende entre la música
romántica francesa y la modernidad impresionista y post-impresionista.
La música de Fauré comenzó a ser conocida principalmente por sus
delicadas canciones y su equilibrada música de cámara. En su música
orquestal Fauré empleó recursos tímbricos que apuntaban claramente a lo
que sería el sonido típico del impresionismo francés, sin llegar a los
refinamientos propuestos por Ravel y Debussy. Además de sus méritos
propios como compositor, hay que señalar en Fauré el de haber
sido maestro de notables músicos, entre ellos el propio Ravel, Nadia
Boulanger, Georges Enesco, Charles Koechlin y Florent Schmitt.
A lo largo de su carrera, Fauré compuso sólo una decena de obras
orquestales, algunas de las cuales han sobrevivido en forma
fragmentaria. Además de estas obras puramente orquestales, Fauré
escribió también algunas otras para instrumentos solistas y orquesta;
muy a la usanza de la época, los instrumentos elegidos por el
compositor fueron el violín, para el que compuso un Concierto, una Berceuse y un Romance, el piano, con una Balada y una Fantasía, y el violoncello, para el que escribió una Elegía.
La Elegía en Do menor fue compuesta originalmente para violocello y
piano, aunque parece ser que estaba destinada a constituir el primer movimiento de una sonata que no
se completó. La obra original se publicó en 1883 con dedicatoria a Jules Loëb, profesor de violonchelo en el Conservatorio de París,
quien la estrenó el 15 de diciembre de 1883 en la Société
Nationale de Musique. Después sería traducida para
violoncello y orquesta por el propio Fauré en 1895.