jueves, 01 de enero de 2009




Obertura, Bourrée, La Paix, La Rejouissance, Menuet 1 and 2
BBC Symphony Orchestra
Robert King, director


Haendel concluyó la Música para los Reales Fuegos Artificiales el 21 de abril de 1749 y la estrenó en el Green Park, u
n bello parque situado en el corazón de Londres, seis días más tarde. El 7 de octubre de 1748 el Tratado de Aix-la-Chapelle puso fin a la guerra por la sucesión de la Corona de Austria y la paz volvió momentáneamente a Inglaterra, Francia y Holanda. Varios meses más tarde el rey Jorge II ordenó que se realizara una gran celebración, ostensiblemente en honor de la paz pero en realidad para distraer a sus súbditos. La celebración se concentró en torno de la terminación de un edificio, comenzado inmediatamente después de haberse firmado el tratado, cuyo objeto era servir como montaje para una gran exhibición de fuegos de artificio.

El edificio se terminó el 26 de abril de 1749. Tenía 125 metros de largo y 34,75 metros de alto. El duque de Montagu, que estuvo a cargo de la celebración y que también pagó la mayor parte de la misma, estaba representado, al igual que lo estaban los dioses griegos y el mismo rey Jorge, en la fachada del edificio. En la cima de un poste de 61 metros había un enorme sol artificial. También había escalones, pilares, pasadizos, columnatas arqueadas y amplias pasarelas.

El rey encargó a Haendel que escribiera la música para la ocasión. El compositor aceptó con desgana el pedido del rey de que sólo utilizara instrumentos militares. Handel arregló parte de la música de dos conciertos anteriores, escribió también algo de música original para acompañarla y orquestó la pieza para una gran banda militar: 24 oboes, 12 fagotes, 9 trompetas, 9 cornos, 3 pares de timbales, un contrafagot, un serpentón y tambores de bordones (que no están indicados en la partitura). Las cuerdas que se había visto obligado a omitir permanecieron en su mente para futuras interpretaciones.

Este enorme conjunto excitó la curiosidad del público. El mismo día que quedó terminado el edificio, un ensayo al aire libre reunió a una multitud de 12.000 espectadores, que produjo un atasco de tres horas en el Puente de Londres y casi provocó un tumulto. Al día siguiente asistió a los festejos aún mayor número de espectadores.

El evento empezó muy bien, pero pronto se convirtió en un fiasco. La obertura de Haendel, la pieza más elaborada de la suite, dio comienzo a la velada. A su término hubo una atronadora salva de 101 cañones. Luego el edificio apareció súbitamente iluminado por los fuegos artificiales. Se escuchó la bourrée de Haendel. Un diseño de fuegos artificiales que describía la paz fue acompañado por el movimiento lento, seguido por la sección denominada "Réjouissance" (Regocijo). Para entonces se había perdido el control de los fuegos artificiales, que salían en el momento equivocado. Varios operarios subieron al edificio para tratar de arreglar las cosas, por lo que hubo demoras. Finalmente, todo el edificio se encendió en llamas. La multitud empezó a sentir pánico a medida que el calor se iba haciendo más intenso. Un fuerte viento arrastró las llamas a través del parque. Los ánimos también se encendieron y se tuvieron que efectuar algunos arrestos. Varias personas resultaron heridas, dos fatalmente. Se interpretaron los restantes movimientos de la Música Para los Reales Fuegos Artificiales, pero nadie pudo oírlos. La imagen del rey se incendió y cayó ignominiosamente en una caldera de fuego.

La música de Haendel proporcionó el único vestigio de dignidad y de este modo creció considerablemente la estimación del rey Jorge II por él. Cuando el compositor repitió la ejecución de la "Música Para los Reales Fuegos Artificiales" el 27 de mayo, en un concierto a beneficio de la Casa de Expósitos, el rey donó una gran suma. En ese concierto, de paso, Haendel usó la instrumentación que siempre había preferido: una banda de vientos de tamaño normal más el complemento habitual de cuerdas.

La suite ha sido arreglada en distintas ocasiones para su interpretación por parte de conjuntos modernos. Durante algún tiempo la versión más popular fue la de sir Hamilton Harty, quien omitió el "Regocijo" e hizo la orquestación para una orquesta contemporánea normal. Recientemente los directores han preferido volver a la concepción original de Haendel, con o sin cuerdas.

La forma musical concebida por Haendel para festejar tal evento fue una suite en seis movimientos. La obra sigue el patrón de la suite de danzas barroca. La obra se inicia con una larga obertura, que es el movimiento más sustancial y recuerda con su aire marcial a las sinfonías de batalla. La introducción pomposa y completamente orquestada termina con un adagio de acordes que conduce a la parte más veloz y con más carácter militar del movimiento. Esta sección contrasta diferentes coros instrumentales. La música en ella se intensifica, llegando al increíble sonido de una masa de oboes, todos interpretando semicorcheas. Una gran cadencia conduce directamente a un interludio marcado lentamente, después del cual se repite la parte principal de la pieza.

El segundo movimiento es una bourrée, danza elegante de origen francés. El tercero, movimiento alegórico titulado "La paz", se basa en ritmos punteados de 12/8 que se desarrollan hasta conformar figuras de trinos. El allegro del "Regocijo" añade tambores de bordones al conjunto, a fin de aumentar la atmósfera militar. El minué final, con su opuesta sección media en menor, comienza con un canon. Cada sección de este último movimiento está orquestada de un modo diferente.


Publicado por jrtapia @ 8:00  | La orquesta
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