Orquesta del Teatro Mariinsky/Valery Gergiev, director
La
polémica de si se debe dirigir la orquesta con o sin batuta es casi
eterna, pero Valery Gergiev bate todos los records: más que batuta este
gran director emplea un palillo (¡o bien se la han lavado accidentalmente con la camisa y
le ha encogido!).
Mikhail Glinka nació en 1804, en Novospasskoye (Rusia) y se educó musicalmente en
San Petersburgo. Antes había podido escuchar música folclórica durante las
estancias en las posesiones rurales que tenía su padre. Estudió con
varios maestros en Rusia, Italia y Alemania, donde el irlandés John
Field le dió lecciones de piano. En Italia conoció a Vincenzo Bellini y
a Gaetano Donizetti; en Alemania fue alumno de Dehn. Hasta 1835
compuso sobre todo canciones. Su ópera "Una vida para el zar" (1836)
fue fruto de sus estudios sobre cuentos tradicionales y canciones
populares rusas. El argumento gira sobre la invasión de Rusia por los polacos
en 1613. Se trata de la primera ópera rusa de carácter nacionalista. La
música de su segunda ópera, "Ruslan y Ludmilla" (1842), basada en un
poema del escritor Aleksandr Pushkin, está repleta de hermosas melodías
extraídas de la música folclórica de su país.
Glinka está considerado como el fundador de la escuela de música
nacionalista rusa, a la que luego se sumarían los integrantes del
llamado 'Grupo de los Cinco' (Borodin, Musorgski, Rimski-Kórsakov,
Balakirev y Cui), continuadores de su obra y defensores de la estética
de inspiración nacional. Glinka también se interesó por la música
popular y las danzas de España, donde vivió entre 1845 y 1847; nuestro país le inspiró sus oberturas "Jota aragonesa" y "Noche en Madrid"
(1851). Del resto de su producción cabe destacar la fantasía orquestal
"Kamarinskaya" (1848), música de cámara, obras para piano y canciones.
Glinka murió en Berlín en 1857.