Todo lo relacionado con la música en la Universidad Politécnica de Madrid
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El belga asegura que no abandonará sus métodos transgresores al llegar a Madrid
Diario LA RAZÓN, MADRID- En diciembre, cuando fue presentado en el Teatro Real como
nuevo director artístico del coliseo, cargo que ocupará a partir de
2010, Gerard Mortier dejó claro cuáles eran sus objetivos y cuáles sus
prioridades. Ayer, la edición vespertina de «Le Monde» recogía una
larga entrevista en la que se despachaba sobre el coso madrileño. Genio
y figura, el todavía director de la Ópera Nacional de París adelantaba,
por si aún quedaban dudas, que no está en su pensamiento abandonar la
etiqueta de inconformista que ha acompañado su larga trayectoria,
aunque eso le granjee recelos con el público español. «Establo de
vacas»
«Un público que aplaude un montaje como el de Katia Kabanova no puede
ser conservador», declaraba a este diario el mes pasado. Ayer daba un
paso más en las páginas del diario galo: «En Madrid existe una juventud
que tiene curiosidad, y el público de arte lírico no es franquista. De
hecho, Franco detestaba la ópera, que había transformado en establo
para las vacas», declaró Mortier. Aseguró, también, que «en España el
escollo es la educación musical», y explicó que eso hace que «las
orquestas españolas estén llenas de músicos extranjeros». También lo
adelantó en Madrid: quiere situar al Real en la órbita internacional
para que «juegue en la liga europea de primera» porque no lo considera
un teatro de referencia y es un reto, explicó, que le seduce: «Hay
cosas que construir y esa perspectiva me encanta», dijo en las páginas
de «Le Monde», informa Efe. Al hacer balance de su etapa parisina, el
belga, de 65 años, subrayó, asimismo, que la Ópera que dirige desde
2003 se llena «al 92 por ciento» pese a que más de un tercio de la
programación está dedicada a obras del siglo XX.Llegó a París con el
objetivo de rejuvenecer el público de la Ópera y afirma haber hecho
pasar la edad media de los abonados de 56 a 48 años y haber logrado
«uno de los públicos de ópera más jóvenes del mundo». Destacó,
asimismo, que el presupuesto del Real, de 58 millones de euros para un
centenar de representaciones, «corresponde al que tenía la Ópera de
París», que es de 162 millones para 350 representaciones y recordó que
prefirió abandonar su proyecto de dirigir la New York City Opera al
perder, debido a la crisis, buena parte del presupuesto inicial de 60
millones de dólares (casi 44 millones de euros) acordado.