Todo lo relacionado con la música en la Universidad Politécnica de Madrid
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Orquesta Filarmónica de Nueva York Leonard Bernstein, director
Josef
Haydn (1732-1809) es una de las figuras más influyentes en el
desarrollo de la música del Clasicismo (c. 1750-1809). De origen
humilde, nació el 31 de marzo de 1732 en Rohrau an der Leitha, cerca de
Viena. Era el mayor de los dos músicos hijos de un carretero. Se supone
que su familia tenía raíces croatas. A los ocho años entró en la
escuela coral de la Catedral de San Esteban de Viena, donde recibió su
única formación académica. A los diecisiete años abandonó el coro y
pasó varios años trabajando como músico independiente. Estudió tratados
de contrapunto y recibió algunas lecciones del prestigioso maestro de
canto y compositor italiano Nicola Porpora. En 1755 trabajó para el
barón Karl Josef von Fürnberg, época en que compuso sus primeros
cuartetos de cuerda. En 1759 fue nombrado director musical del conde
Fernando Maximilian von Morzin. En 1760 contrajo matrimonio con Maria
Anna Keller, unión que fracasó y de la que no hubo descendencia.
La suerte de Haydn cambió en 1761, año en que fue nombrado Vicekapellmeister del príncipe Pál Antal Esterházy; en 1762 fue nombrado Kapellmeister.
Trabajó para tres príncipes de la familia Esterházy. El segundo de
ellos, el príncipe Nikolaus Esterházy, fue un gran amante de la música.
En Esterháza (Hungría), su lugar de veraneo, Nikolaus disponía de una
orquesta que era dirigida por Haydn. Además de las sinfonías, óperas,
misas, obras de cámara y música de danza que el príncipe le encargaba,
Haydn también ensayaba y dirigía obras de otros compositores. Debía
enseñar a los cantantes, mantener la colección de instrumentos y el
archivo musical, trabajar como organista, violista y violinista cuando
fuera necesario, amén de solventar las disputas de los músicos que
estaban a su cargo. Aunque con frecuencia se quejó del peso de su
trabajo y del aislamiento que sentía en Esterháza, su posición era
envidiable para un músico del siglo XVIII. Un aspecto importante de la
revisión de su contrato en 1779 fue la libertad de poder vender su
música a los editores y aceptar comisiones por ello. Como resultado,
durante la década de 1780 su obra empezó a conocerse más allá de los
límites de Esterházy y su fama se extendió por toda Europa. Tras la
muerte del príncipe Nikolaus en 1790, su hijo, el príncipe Antal,
redujo las actividades musicales en Esterháza.
Aunque Haydn
mantuvo el puesto de maestro de capilla, pudo realizar algunos viajes
fuera de Viena. El violinista y empresario británico Johann Peter
Salomon lo contrató para sus conciertos en Londres. Las dos estancias
que mantuvo en la capital británica para dirigir estos conciertos
(1791-1792 y 1794-1795), fueron las ocasiones perfectas para disfrutar
el éxito de sus últimas sinfonías. Conocidas como las Sinfonías Salomon
o Sinfonías de Londres (de la 93 a la 104), en ellas se incluyen
algunas de sus obras más famosas: Sorpresa (nº 94), Militar (nº 100),
El reloj (nº 101), El redoble de timbal (nº 103) y Londres (nº 104).
La
Sinfonía nº 97 es la quinta de las Sinfonías de Londres. Fue completada
en 1792 dentro de la serie de las estrenadas en la capital británica en
el primero de los viajes que allí efectuara Joseph Haydn. Consta de
cuatro movimientos y su orquestación dispone dos flautas, dos oboes,
dos fagotes, dos trompas, dos trompetas, timbales y cuerdas. Tras una
introducción lenta que evita deliberadamente establecer la tonalidad,
el tema principal de su primer movimiento resalta las tres notas de la
tríada de Do mayor. El segundo tema es presentado con un pizzicato en las cuerdas graves.
Durante sus últimos años en Viena, Haydn se dedicó a componer misas y grandes oratorios como La Creación (1798) y Las Estaciones (1801, basado en el poema del mismo nombre del escocés James Thomson). También de este periodo es El himno del Emperador
(1797), que más tarde se convirtió en el himno nacional de Alemania.
Tras conseguir fama y riqueza, Haydn murió en Viena el 31 de mayo de
1809.
La música de Haydn abarca prácticamente todos los
géneros: música vocal, instrumental, religiosa y profana. Muchas de sus
obras no eran conocidas fuera de Esterháza, especialmente los 125 tríos
y demás piezas compuestas para baryton, una viola barítono o
instrumento híbrido de cuerda que el príncipe Nikolaus tocaba. La
mayoría de sus óperas las compuso según el gusto y las directrices de
su patrón y protector. Haydn admitió la superioridad de las óperas de
su joven amigo Wolfgang Amadeus Mozart. No obstante, en otros géneros,
sus obras tuvieron buena acogida y su influencia fue importante. Sus107
sinfonías (104 es el número tradicional; otras tres se han incluido
posteriormente) y sus 83 cuartetos para cuerda, que revolucionaron la
música, son pruebas fehacientes de su original aproximación a nuevos
materiales temáticos y formas musicales, así como de su maestría en la
instrumentación. Sus 62 sonatas y 43 tríos para piano despliegan un
amplio abanico de complejidad técnica, desde aquellos compuestos para
aficionados hasta los destinados a virtuosos del teclado, estos últimos
pertenecientes a sus obras de madurez.
La influencia que Haydn
ejerció en el desarrollo de la sonata fue decisiva. La forma musical
predominante en el Clasicismo, que han continuado empleando los
compositores hasta el siglo XX para crear estructuras musicales cada
vez más extensas, fue utilizada por Haydn de dos maneras diferentes: en
primer lugar, desarrollando lo que hasta entonces había sido una simple
exposición de temas en distintas tonalidades, con lo que creó una
sofisticada interacción entre distintos grupos temáticos, cuyas
diferentes tonalidades definían la estructura de los movimientos; en
segundo lugar, economizando el material temático, muchas veces con el
empleo de un único tema, de manera que sólo las tonalidades
diferenciaban las distintas partes. Esta tendencia hacia la austeridad
temática se puede apreciar así mismo ciento veinte años más tarde en
las últimas sinfonías de Jean Sibelius. La productividad de Haydn se
vio reforzada por su originalidad. La forma innovadora en que
transformaba una simple melodía o motivo en complejos desarrollos
fascinó a sus contemporáneos. Son característicos de su estilo los
cambios repentinos de atmosféras dramáticas a situaciones humorísticas,
así como su inclinación por las melodías de tipo popular. Cierto
escritor de su época describió la música de Haydn como “arte popular”.
De hecho, su equilibrio entre la música directa y los experimentos
innovadores supuso la transformación de la expresividad instrumental en
la música dieciochesca.