domingo, 11 de enero de 2009





Orquesta Filarmónica de Nueva York
Leonard Bernstein, director

Josef Haydn (1732-1809) es una de las figuras más influyentes en el desarrollo de la música del Clasicismo (c. 1750-1809). De origen humilde, nació el 31 de marzo de 1732 en Rohrau an der Leitha, cerca de Viena. Era el mayor de los dos músicos hijos de un carretero. Se supone que su familia tenía raíces croatas. A los ocho años entró en la escuela coral de la Catedral de San Esteban de Viena, donde recibió su única formación académica. A los diecisiete años abandonó el coro y pasó varios años trabajando como músico independiente. Estudió tratados de contrapunto y recibió algunas lecciones del prestigioso maestro de canto y compositor italiano Nicola Porpora. En 1755 trabajó para el barón Karl Josef von Fürnberg, época en que compuso sus primeros cuartetos de cuerda. En 1759 fue nombrado director musical del conde Fernando Maximilian von Morzin. En 1760 contrajo matrimonio con Maria Anna Keller, unión que fracasó y de la que no hubo descendencia.

La suerte de Haydn cambió en 1761, año en que fue nombrado Vicekapellmeister del príncipe Pál Antal Esterházy; en 1762 fue nombrado Kapellmeister. Trabajó para tres príncipes de la familia Esterházy. El segundo de ellos, el príncipe Nikolaus Esterházy, fue un gran amante de la música. En Esterháza (Hungría), su lugar de veraneo, Nikolaus disponía de una orquesta que era dirigida por Haydn. Además de las sinfonías, óperas, misas, obras de cámara y música de danza que el príncipe le encargaba, Haydn también ensayaba y dirigía obras de otros compositores. Debía enseñar a los cantantes, mantener la colección de instrumentos y el archivo musical, trabajar como organista, violista y violinista cuando fuera necesario, amén de solventar las disputas de los músicos que estaban a su cargo. Aunque con frecuencia se quejó del peso de su trabajo y del aislamiento que sentía en Esterháza, su posición era envidiable para un músico del siglo XVIII. Un aspecto importante de la revisión de su contrato en 1779 fue la libertad de poder vender su música a los editores y aceptar comisiones por ello. Como resultado, durante la década de 1780 su obra empezó a conocerse más allá de los límites de Esterházy y su fama se extendió por toda Europa. Tras la muerte del príncipe Nikolaus en 1790, su hijo, el príncipe Antal, redujo las actividades musicales en Esterháza.

Aunque Haydn mantuvo el puesto de maestro de capilla, pudo realizar algunos viajes fuera de Viena. El violinista y empresario británico Johann Peter Salomon lo contrató para sus conciertos en Londres. Las dos estancias que mantuvo en la capital británica para dirigir estos conciertos (1791-1792 y 1794-1795), fueron las ocasiones perfectas para disfrutar el éxito de sus últimas sinfonías. Conocidas como las Sinfonías Salomon o Sinfonías de Londres (de la 93 a la 104), en ellas se incluyen algunas de sus obras más famosas: Sorpresa (nº 94), Militar (nº 100), El reloj (nº 101), El redoble de timbal (nº 103) y Londres (nº 104).

La Sinfonía nº 97 es la quinta de las Sinfonías de Londres. Fue completada en 1792 dentro de la serie de las estrenadas en la capital británica en el primero de los viajes que allí efectuara Joseph Haydn. Consta de cuatro movimientos y su orquestación dispone dos flautas, dos oboes, dos fagotes, dos trompas, dos trompetas, timbales y cuerdas. Tras una introducción lenta que evita deliberadamente establecer la tonalidad, el tema principal de su primer movimiento resalta las tres notas de la tríada de Do mayor. El segundo tema es presentado con un pizzicato en las cuerdas graves. 

Durante sus últimos años en Viena, Haydn se dedicó a componer misas y grandes oratorios como La Creación (1798) y Las Estaciones (1801, basado en el poema del mismo nombre del escocés James Thomson). También de este periodo es El himno del Emperador (1797), que más tarde se convirtió en el himno nacional de Alemania. Tras conseguir fama y riqueza, Haydn murió en Viena el 31 de mayo de 1809.


La música de Haydn abarca prácticamente todos los géneros: música vocal, instrumental, religiosa y profana. Muchas de sus obras no eran conocidas fuera de Esterháza, especialmente los 125 tríos y demás piezas compuestas para baryton, una viola barítono o instrumento híbrido de cuerda que el príncipe Nikolaus tocaba. La mayoría de sus óperas las compuso según el gusto y las directrices de su patrón y protector. Haydn admitió la superioridad de las óperas de su joven amigo Wolfgang Amadeus Mozart. No obstante, en otros géneros, sus obras tuvieron buena acogida y su influencia fue importante. Sus107 sinfonías (104 es el número tradicional; otras tres se han incluido posteriormente) y sus 83 cuartetos para cuerda, que revolucionaron la música, son pruebas fehacientes de su original aproximación a nuevos materiales temáticos y formas musicales, así como de su maestría en la instrumentación. Sus 62 sonatas y 43 tríos para piano despliegan un amplio abanico de complejidad técnica, desde aquellos compuestos para aficionados hasta los destinados a virtuosos del teclado, estos últimos pertenecientes a sus obras de madurez.

La influencia que Haydn ejerció en el desarrollo de la sonata fue decisiva. La forma musical  predominante en el Clasicismo, que han continuado empleando los compositores hasta el siglo XX para crear estructuras musicales cada vez más extensas, fue utilizada por Haydn de dos maneras diferentes: en primer lugar, desarrollando lo que hasta entonces había sido una simple exposición de temas en distintas tonalidades, con lo que creó una sofisticada interacción entre distintos grupos temáticos, cuyas diferentes tonalidades definían la estructura de los movimientos; en segundo lugar, economizando el material temático, muchas veces con el empleo de un único tema, de manera que sólo las tonalidades diferenciaban las distintas partes. Esta tendencia hacia la austeridad temática se puede apreciar así mismo
ciento veinte años más tarde en las últimas sinfonías de Jean Sibelius. La productividad de Haydn se vio reforzada por su originalidad. La forma innovadora en que transformaba una simple melodía o motivo en complejos desarrollos fascinó a sus contemporáneos. Son característicos de su estilo los cambios repentinos de atmosféras dramáticas a situaciones humorísticas, así como su inclinación por las melodías de tipo popular. Cierto escritor de su época describió la música de Haydn como “arte popular”. De hecho, su equilibrio entre la música directa y los experimentos innovadores supuso la transformación de la expresividad instrumental en la música dieciochesca.
Publicado por jrtapia @ 8:00  | La Sinfonía
Comentarios (0)  | Enviar
Comentarios