martes, 13 de enero de 2009

Hélène Grimaud, piano/Orquesta de París/Christoph Eschenbach, director

La obra está escrita para piano y una orquesta que consta de flauta, dos oboes, dos clarinetes, dos fagotes, dos trompas, dos trompetas, timbales y cuerdas. Como es usual en el concierto clásico, tiene tres movimientos:

Allegro moderato
Andante con moto
Rondo (Vivace)


Cada concierto de Beethoven es distinto, y en ello radica gran parte de su encanto y atractivo para intérpretes y público. Beethoven desarrolla una escritura pianística de gran virtuosismo (recordemos que él mismo fue un gran virtuoso en su juventud). Quizá su concierto más famoso sea el Concierto para piano nº 5 “Emperador”, de 1809, en donde el virtuosismo y el sinfonismo se combinan a la perfección. Es una composición épica ("sinfonía con piano" la han llamado algunos) que tiene un originalísimo arranque y soberbias cadencias.

El Primer y Segundo Conciertos para piano destacan por su concepción alegre, mientras que el Concierto para piano nº 3, de 1801, de tono serio, es de una amplitud y calidad incomparables. Por su parte, el Concierto para piano nº 4, de 1808, apuesta por la profundidad lírica, en especial su Segundo Movimiento ("Andante con moto"), en el que orquesta y solista rivalizan sin llegar a tocar nunca juntos.
La mayor originalidad del Concierto nº 4  reside en este brevísimo movimiento de 72 compases (aunque podríamos mirar otra vez el K. 271 de Mozart, Lento), un tiempo sustentado en el relativo 'mi', que presenta un acentuado contraste entre la cuerda abrupta y seca, de único discurso, y la dulzura del piano -de vocación acórdica-, una ternura que se va filtrando por los lacerantes pentagramas del tutti, hasta que, tras convincente cadenza, consigue fundirse con la cuerda (que abandona su alegato al unísono por un progresivo seguimiento armónico). Apenas estrenada la obra, fueron muchos los estudiosos que buscaron referencias extramusicales para explicar musicalmente esta confrontación inusualmente dramática (esposa sumisa frente a marido violento, Orfeo y las Furias, etc.), verdadero golpe de genio y emoción.

El Concierto nº 4 fue estrenado por Beethoven como solista en un concierto privado dado en marzo de 1807 en el palacio de su mecenas, el príncipe Lobkowitz. Sin embargo, el estreno público no aconteció hasta el 22 de diciembre de 1808 en el Theater an der Wien de Viena, de nuevo con Beethoven al piano. Fue un concierto "maratón" y la última aparición pública de Beethoven como solista con orquesta, y además también fue el estreno de su Fantasía para piano, coro y orquesta, Op. 80 y las Sinfonías  Quinta y Sexta. En el mismo concierto se presentaron el aria para soprano Ah, perfido! y tres movimientos de la Misa en Do mayor, Op. 86. Beethoven dedicó el concierto a su amigo, alumno y patrón el arichiduque Rodolfo. Un comentario en el Allgemeine Musikalische Zeitung de mayo de 1809 decía que " [este concierto] es el más admirable, singular, artístico y complejo concierto que Beethoven haya escrito". Empero, después de su estreno la obra fue olvidada hasta 1836, cuando fue recuperada por Felix Mendelssohn.

Publicado por jrtapia @ 8:00  | El Concierto
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