miércoles, 21 de enero de 2009
Orquesta Filarmónica de Viena
Nikolaus Harnoncourt, director
Suntory Hall, Tokyo (2006)

I. Molto allegro




II. Andante





III. Menuetto-Trio




IV. Allegro assai





La Sinfonía nº 40 en Sol menor K. 550, fue compuesta por Wolfgang Amadeus Mozart en 1788. Esta sinfonía se conoce como la "grande", para distinguirla de la nº 25, la "pequeña", también escrita en Sol menor. Se trata de las únicas sinfonías que compuso Mozart en una tonalidad menor, quizás con la única excepción de una temprana sinfonía en La menor, descubierta hace unos años y conocida como la Sinfonía "Odense".

Mozart escribió la sinfonía K. 550 en unas pocas semanas durante un período de productividad excepcional, en el verano de 1788, en el que compuso también sus sinfonías nº 39 y 41. Se ha especulado con la idea de que Mozart preparaba estas obras para un futuro viaje a Inglaterra, que nunca llegó a efectuar. No hay constancia documental que pruebe que la obra fuera estrenada en vida del compositor. Una ligera indicación afirmativa al respecto pudiera ser la existencia de dos versiones, la original de 1788 y una segunda en la que Mozart agregó partes para dos clarinetes y modificó la de flauta y oboes. Es probable que esta segunda versión se preparara para una nueva presentación que tuviera Mozart en proyecto.

La sinfonía está orquestada (en la segunda versión) para flauta, dos oboes, dos clarinetes, fagot, dos trompas y cuerdas (primeros y segundos violines, violas, chelos y contrabajos). Es notoria la ausencia de trompetas y timbales.

La obra está estructurada de forma convencional según los cánones del período clásico en cuatro movimientos, rápido, lento, minué y rápido, respectivamente según el esquema:

1. Molto allegro
2. Andante
3. Menueto: Trio
4. Allegro assai


Todos los movimientos, con la excepción del tercero que es el típico Trío-minué, están escritos en forma sonata.

Esta sinfonía fue muy apreciada por los músicos románticos a causa del sereno equilibrio que se combina con su sombría expresión. Mozart, sirviéndose de todos los recursos de la técnica musical y sin abandonar los medios propios del estilo clásico, consiguió que su drama personal quedara patéticamente reflejado en ésta obra. Aunque la escritura de la Sinfonía nº 40 no es particularmente innovadora y su orquestación es incluso más reducida de lo habitual, la compleja estructura de los movimientos corresponde a un deseo de profundidad en los más íntimos sentimientos del alma humana.


Publicado por jrtapia @ 8:00  | La Sinfonía
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