Orquesta Filarmónica de Munich/Zubin Mehta, director
Anton Webern recibió una esmerada educación universitaria y musical. Su
tesis sobre los polifonistas del Renacimiento no permitía adivinar en
él un músico de vanguardia, ni tampoco sus breves obras iniciales, como
el "Passacaglia", op. 1; pero su contacto con Arnold Schoenberg (su
maestro) y Alban Berg (discípulo de Schoenberg, a su vez) fue decisivo.
Webern se convirtió en el más radical de los tres integrantes de la
conocida como Segunda Escuela de Viena (Schoenberg, Berg y Webern).
La música de Webern tiende a la brevedad del aforismo,
especialmente en el período de libre atonalidad. Ejemplos claros de
ello son las Piezas, op. 9 y 11.
Su tendencia a la brevedad se extiende también a la obra musical
como tal. No hay adornos, modulaciones, repeticiones ni una base
armónica a la que se añadan otras notas secundarias: todo es esencial y
está determinado por el carácter personal, el espíritu de la época y la
situación histórica del material musical.
A partir del Trío de cuerda, op. 20 Webern adoptó la técnica serial
de Schönberg. Pero sus series no son ya sólo el material para los temas
y motivos, sino que ellas mismas adquieren carácter de motivo y
determinan la obra.
Webern se adelantó a Schönberg y buscó un serialismo más depurado,
más radical, aplicando la dinámica en forma de series y la alternancia
de registros.
La música de Webern está presidida por una transparente claridad
que reside no sólo en una elaboración racional, sino también en una
especial intuición musical. Su constante búsqueda de relaciones muestra
una contemplación casi mística y un gran poder de concentración.
Anton Webern compuso una música difícil de oír y no muy abordada en los
repertorios. Algunos ven en sus ideas musicales el origen de lo que
sería la música electrónica. Sus obras son un desafío para los
intérpretes, por su compleja escritura melódica y rítmica.
Webern no fue un autor prolífico; sólo fueron publicadas en vida
del compositor treinta y una de sus obras. Años más tarde Pierre Boulez
emprendió un proyecto destinado a grabar todas las obras de Webern,
incluyendo aquellas que carecían de número de opus. El resultado final
sólo ocupó seis discos compactos. Sin embargo, se acepta plenamente que
la influencia de Webern sobre otros compositores, particularmente los
de la vanguardia de la posguerra, es inmensa. Sus obras de madurez, en
las que se sirve del dodecafonismo de Schoenberg, tienen un claridad de
texturas y una frialdad emocional que influyó profundamente a
compositores como Pierre Boulez y Karlheinz Stockhausen.