viernes, 23 de enero de 2009
Orquesta Filarmónica de Munich/Zubin Mehta, director


Anton Webern recibió una esmerada educación universitaria y musical. Su tesis sobre los polifonistas del Renacimiento no permitía adivinar en él un músico de vanguardia, ni tampoco sus breves obras iniciales, como el "Passacaglia", op. 1; pero su contacto con Arnold Schoenberg (su maestro) y Alban Berg (discípulo de Schoenberg, a su vez) fue decisivo. Webern se convirtió en el más radical de los tres integrantes de la conocida como Segunda Escuela de Viena (Schoenberg, Berg y Webern).

La música de Webern tiende a la brevedad del aforismo, especialmente en el período de libre atonalidad. Ejemplos claros de ello son las Piezas, op. 9 y 11.

Su tendencia a la brevedad se extiende también a la obra musical como tal. No hay adornos, modulaciones, repeticiones ni una base armónica a la que se añadan otras notas secundarias: todo es esencial y está determinado por el carácter personal, el espíritu de la época y la situación histórica del material musical.

A partir del Trío de cuerda, op. 20 Webern adoptó la técnica serial de Schönberg. Pero sus series no son ya sólo el material para los temas y motivos, sino que ellas mismas adquieren carácter de motivo y determinan la obra.

Webern se adelantó a Schönberg y buscó un serialismo más depurado, más radical, aplicando la dinámica en forma de series y la alternancia de registros.

La música de Webern está presidida por una transparente claridad que reside no sólo en una elaboración racional, sino también en una especial intuición musical. Su constante búsqueda de relaciones muestra una contemplación casi mística y un gran poder de concentración.

Anton Webern compuso una música difícil de oír y no muy abordada en los repertorios. Algunos ven en sus ideas musicales el origen de lo que sería la música electrónica. Sus obras son un desafío para los intérpretes, por su compleja escritura melódica y rítmica.

Webern no fue un autor prolífico; sólo fueron publicadas en vida del compositor treinta y una de sus obras. Años más tarde Pierre Boulez emprendió un proyecto destinado a grabar todas las obras de Webern, incluyendo aquellas que carecían de número de opus. El resultado final sólo ocupó seis discos compactos. Sin embargo, se acepta plenamente que la influencia de Webern sobre otros compositores, particularmente los de la vanguardia de la posguerra, es inmensa. Sus obras de madurez, en las que se sirve del dodecafonismo de Schoenberg, tienen un claridad de texturas y una frialdad emocional que influyó profundamente a compositores como Pierre Boulez y Karlheinz Stockhausen.

Publicado por jrtapia @ 8:00  | La orquesta
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