miércoles, 28 de enero de 2009











Orquesta Filarmónica de Viena
Leonard Bernstein, director

Johannes Brahms (1833-1897) alcanzó la primera categoría en todas las ramas de la composición hacia las que dirigió sus energías. Sus actividades incluyen prácticamente toda clase de producciones musicales, excepto la composición dramática para la escena. Durante el verano de 1884 este genial creador, que por entonces tenía 51 años, pasó sus vacaciones en Mürzzuschlag, en una villa situada cerca de Viena. Allí comenzó a trabajar en su Cuarta Sinfonía, que concluyó el verano siguiente, en el mismo lugar. Esta Sinfonía, la más concisa y concentrada, representa el cénit de su vida creativa. Emplea todos los estilos que tiene a su disposición, sobre todo lo referente al período Clásico, prescindiendo de formas de danza. Pocas veces está ausente ese aire de tragedia monumental que envuelve a esta sinfonía, y la tonalidad de Mi menor se encarga de sugerirlo.

I. Allegro non troppo
La grandeza del primer movimiento ofrece un original planteamiento: los violines, con un juego simple en torno a un tema presentado en grupos de dos notas, provee la sutil apertura, dejando la impronta de que el mensaje ya había comenzado con anterioridad. La mano maestra de este gran genio transforma un material tan elemental, en un ejemplar y compacto arquetipo, auxiliado por la firme elaboración contrapuntística a la que siempre acude, con la asistencia de armonías enriquecidas y sugestivas acentuaciones.

II. Andante moderato
El estilo de balada elegíaca del movimiento que acaba de finalizar, contrasta con los elementos de armonías arcaicas, que aparecen en el segundo movimiento. Un tema clásico, expuesto por las trompas, anuncia la delicada nostalgia del Andante, con intervención posterior de las cuerdas, en uno de los vuelos líricos más inspirados del compositor.

III. Allegro giocoso - Poco meno presto - Tempo I
El tercer movimiento, marcado Allegro giocoso, es realmente el único scherzo ofrecido en las sinfonías de Brahms. Sin embargo, el extraño carácter de Marcha (aunque con armonías claras y bien coloreadas, que incluye toques de piccolo y triángulo), se contrapone de manera esencial, con el tipo de Scherzo presente generalmente en las sinfonías románticas.

IV. Allegro energico e passionato - Più Allegro
El movimiento final es, sin ninguna duda, el verdadero punto culminante de la obra. Introduce una antigua forma del Barroco: la Passacaglia, que le permite desarrollar expansivamente su inagotable vena contrapuntìstica. El Tema es presentado por medio de ocho imponentes acordes, a cargo de la sección de vientos. A continuación estos acordes (que corresponden a ocho compases) son tomados en 31 Variaciones, en las que Brahms muestra la transformación de su imaginario, y sin alterar la tonalidad (sólo el modo) hace circular el Tema en la pluralidad sonora de todo el campo sinfónico, sin apartarse y añadiéndolo inexorablemente al planteamiento formal de la Passacaglia. A modo de Coda, para finalizar, reproduce libremente parte del Tema, en la que podría ser indicada como Variación nº 32.

Esta sinfonía fue estrenada en Meiningen, bajo la dirección del autor, el 25 de Octubre de 1885. La primera ejecución en Viena tuvo lugar el 17 de Junio del año siguiente, actuando Hans Richter como director.


Publicado por jrtapia @ 8:00  | La Sinfonía
Comentarios (0)  | Enviar
Comentarios