Todo lo relacionado con la música en la Universidad Politécnica de Madrid
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El cuarto Concierto de Brandemburgo, BWV 1049, está escrito para dos flautas, violín, cuerda y continuo. Su allegro es
un perfecto ejemplo de forma concéntrica (o piramidal) A-B-C-B´-A. Las
secciones extremas "A" son sólidos pilares arquitectónicos, con ágiles
sonoridades provenientes de las flautas. El principio piramidal está
subrayado por el violin solista, que domina "B" y "B´".
El movimiento lento, un andante en Si menor al ritmo de zarabanda, es el único en el que no se reducen los efectivos instrumentales. El finale presto posee un estilo fugado, con un primer motivo en forma de danza, provisto después de diversas combinaciones contrapuntísticas.