viernes, 06 de febrero de 2009


José Carreras, tenor
Orquesta del Teatro de la Scala de Milán
Riccardo Chailly, director

"Andrea Chénier" es un drama de ambiente histórico, en la época de la Revolución Francesa, en cuatro actos, con libreto de Luigi Illica y música de Umberto Giordano. Fue estrenado en el Teatro alla Scala de Milán, el 28 de marzo de 1896.

Está basada en la vida del poeta francés André Chenier (1762-1794), es la obra más popular de Giordano y una de las habituales en el repertorio de muchos teatros.
"Andrea Chénier" está considerada como una de las principales representantes de la estética verista. Contiene una gran cantidad de páginas memorables con arias y dúos muy populares, entre los cuales destaca el aria del tenor en el Primer Acto "Un dì all'azzurro spazio", también conocida como "L'improviso".

Una de las razones que ha contribuido a la popularidad de "Andrea Chénier" es la espléndida parte del tenor principal, que provee a un cantante con talento de una buena oportunidad para lucirse en escena. Franco Corelli ha sido, quizás, el intérprete más representativo del personaje de Chénier en el pasado siglo XX, aunque Mario del Monaco, Plácido Domingo y José Carreras
también fueron extraordinarios intérpretes del poeta revolucionario.

La acción se sitúa entre los años 1789-93, en los alrededores de París.

En el Primer Acto los sirvientes de la Condesa de Coigny preparan un baile para sus señores. Entre ellos está Gérard, que se llena de indignación viendo a su padre envejecido que sufre como resultado de largos años de trabajo abusivo para los aristócratas. Llegan los invitados vestidos como pastores y se escucha una típica pastoral con coro del siglo XVIII. Gérard canta una idealizada música rústica y el ballet en escena representa una historia de amor rural, a la manera majestuosa de la corte. Entre los invitados se cuenta el popular poeta Andrea Chénier. Cuando la condesa le pide improvisar él se niega, pero cuando su hermosa hija, Maddalena, se lo ruega, consiente finalmente. Maddalena, flirteando, sugiere el tema "amor", aunque Chénier se desentiende y canta a la miseria y el sufrimiento de los pobres, a los que anima a enfrentarse al poder, la iglesia y el estado.

Un dì all'azzurro spazio 
guardai profondo,
e ai prati colmi di viole,
pioveva loro il sole,
e folgorava d'oro il mondo:
parea la terra un immane tesor,
e a lei serviva di scrigno il firmamento.
Su dalla terra a la mia fronte
veniva una carezza viva, un bacio.
Gridai vinto d'amor:
T'amo tu che mi baci,
divinamente bella, o patria mia!
E volli pien d'amore pregar!
Varcai d'una chiesa la soglia;
là un prete ne le nicchie
dei santi e della Vergine,
accumulava doni
e al sordo orecchio
un tremulo vegliardo
invan chiedeva pane
e invano stendea la mano.



(L'Abate con lui altri abatini
si levano scandalizzati)

Varcai degli abituri l'uscio;
un uom vi calunniava
bestemmiando il suolo
che l'erario a pena sazia
e contro a Dio scagliava
e contro agli uomini
le lagrime dei figli.


(Tutti si sono arrabbiati contro Chénier.
Gérard solo lo ascolta dal fondo della
serra, agitatissimo. Gli altri fingono
non udirlo.)

In cotanta miseria
la patrizia prole che fa?

(a Maddalena)


Sol l'occhio vostro
esprime umanamente qui
un guardo di pietà,
ond'io guardato ho a voi
si come a un angelo.
E dissi: Ecco la bellezza della vita!
Ma, poi, a le vostre parole,
un novello dolor m'ha colto in pieno petto.
O giovinetta bella,
d'un poeta non disprezzate il detto:
Udite! Non conoscete amor,
amor, divino dono, non lo schernir,
del mondo anima e vita è l'Amor

Un día miré el 
profundo espacio azul,
y sobre los prados llenos de violetas
llovía el oro del sol y
brillaba de oro el mundo;
la Tierra parecía un inmenso tesoro,
y el firmamento le servía de cofre.
De la tierra a mi frente
llegó una caricia, un beso.
¡Grité, ganado por el amor:
Te amo, a ti que me besas,
patria mía divinamente hermosa!
¡Y, lleno de amor, quise rezar!
Crucé el umbral de una iglesia;
un cura, en las hornacinas
de los santos y de la Virgen,
acumulaba dones
y a su sordo oído
un viejo tembloroso
pedía pan en vano,
y en vano tendía la mano!


(El abate y con él otros abates
se levantan escandalizados
)

¡Crucé el umbral de las viviendas.
Un hombre, blasfemando,
maldecía la tierra
que apenas le daba para el erario,
y contra Dios
y los hombres arrojaba
las lágrimas de sus hijos!

(Todos gesticulan vivamente rojos de ira
contra Chénier. Sólo Gérard lo escucha
desde el fondo del invernadero, muy agitado.
Los demás fingen no escucharlo
)

Entre tanta miseria,
¿qué hace la gente distinguida?

(a Magdalena)

Sólo vuestros ojos
expresan humanamente
una mirada de piedad,
en la que os he visto
como a un ángel.
Y he dicho: "¡Ésta es la belleza de la vida!"
Pero luego, con vuestras palabras,
un nuevo dolor me ha golpeado en pleno pecho.
¡Oh jovencita hermosa,
no despreciéis lo que os dice un poeta.
¡Oíd! ¡No conocéis el amor,
el amor, don divino, no lo escarnezcáis,
alma y vida del mundo es el amor!


Publicado por jrtapia @ 8:00  | La Ópera
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