Academy of St. Martin-in-the-Fields
Neville Marriner, director
1. Allegro maestoso
2. Andante
3. Scherzo (Allegro moderato)
La Sinfonía nº 10 de Schubert es una obra inacabada de la que únicamente se han conservado esbozos para piano. Tras ser autentificada por los expertos, fue orquestada por el musicólogo británico Brian Newbold en 1970. Una vez publicada, la obra se ha tocado en concierto y se han realizado algunas interesantes grabaciones, como esta de Neville Marriner que acompaña el comentario.
Schubert realizó la partitura para piano durante los meses de octubre-noviembre de 1828, es decir, las últimas semanas de la vida del compositor. Esta obra parece corresponder a la "Última Sinfonía", aludida por Eduard Von Bauernfeld -amigo de Franz Schubert- en un artículo publicado en el Wiener Zeitschrift für Kunst, Literatur, Theater und Mode el 13 de junio de 1829.
A diferencia del resto de sinfonías de Schubert, la Décima se estructura en sólo tres movimientos:
1. Allegro maestoso
2. Andante
3. Scherzo (Allegro moderato)
El Scherzo tiene una textura contrapuntística e incluye pasajes fugados, por lo que parece cumplir una función doble y ser, a la vez, el Finale de la obra. El movimiento mejor conservado es el Andante, una marcha solemne de la que se ha dicho que anuncia al futuro Mahler. En la partitura autógrafa existen más de treinta indicaciones de Schubert sobre la instrumentación que permiten concluir que la orquestación de la Décima sería análoga a las de las sinfonías Octava y Novena, respectivamente la Inacabada y la Grande, con la inclusión de un trío de trombones en sus dos últimos movimientos.
La música de la Sinfonía nº 10 tiene un carácter exploratorio y presenta características nuevas en Schubert, como la ya comentada doble función del Scherzo o el marcado carácter contrapuntístico de gran parte del material. Los esbozos del tercer movimiento parecen ser ejercicios sobre contrapunto que Schubert había comenzado a estudiar en profundidad con Simon Sechter poco antes de su fallecimiento.