Todo lo relacionado con la música en la Universidad Politécnica de Madrid
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David Oistrakh, violín/Frida Bauer, piano (París, 1962)
La Suite bergamasque, cuyo título está inspirado en el Clair de
lune de Verlaine («Votre âme est un paysage choisi-que vont charmants
masques et bergamasques…», data en su primera redacción de 1890. El
proyecto inicial preveía un preludio, un minueto, un paseo sentimental
y una pavana. En la revisión llevada a cabo en 1905, Debussy conservó
el preludio y el minueto; el paseo se convirtió en el célebre Claro de
luna y la pavana fue sustituida por el passepied.
Origen
Nacido en el seno de una familia modesta sin preocupaciones
artísticas, desde pequeño gozó de la protección de un acaudalado
mecenas, Achille Rosa. Una discípula de Chopin, madame Mauté de
Fleurville, lo preparó para afrontar los exámenes de piano para acceder
al Conservatorio de París, que Debussy superó con brillantez cuando
contaba diez años.
Viaje a Rusia
A los 17 años de edad conoció a Nadejda von Meck, quien era mecenas
de Chaikovski. Ella lo llevó como su "músico privado" en un viaje por
Florencia, Venecia, Viena y Moscú. En Rusia Debussy conoció la música
de compositores como Borodin, Balakirev y Musorgski, así como el
folclore ruso y gitano.
Prix de Rome A su vuelta a París, Debussy empezó a distinguirse por su
inconformismo, su desprecio por las reglas académicas y su singular
imaginación en el terreno de la armonía, cualidades que le acarrearon
la enemistad de los profesores más conservadores del conservatorio. Aun
así, en 1884 obtuvo por su cantata El hijo pródigo el máximo galardón
que concedía el conservatorio, el prestigioso Prix de Rome, que
consistía en una beca por dos años en la villa Médici. Desde allí
Debussy enviaba nuevas composiciones al comité del Grand Prix. Entre
estas obras se encuentran la suite sinfónica Printemps (Primavera) y la
cantata La
demoiselle elue (La señorita elegida), basada en el poema La doncella
bienaventurada del escritor inglés Dante Charles Gabriel Rossetti).
Impresionista y simbolista
Sus obras de ese período revelan la fascinación que el futuro autor
de Pelléas et Mèlisande sentía entonces por la música de Richard
Wagner. Su estilo no empezó a adquirir un carácter personal hasta La
demoiselle elue, cantata de inspiración simbolista que en su ambigua
armonía y su gusto por lo indeterminado, la insinuación matizada y el
ornamento refinado anuncia ya algunas constantes de su producción.
Aunque su música se califica de impresionista, algunos autores la
hallan más cerca de la poética simbolista que del impresionismo
pictórico de Claude Monet o Camille Pissarro.
Obras innovadoras
En 1894 compuso su primera gran obra maestra, el Preludio a la
siesta de un fauno, partitura orquestal inspirada en un poema del poeta
simbolista Stephane Mallarmé en la cual la música adquiere una
dimensión puramente sonora. Algo similar puede decirse del posterior
Pélleas et Mèlisande (Peleas y Melisenda), un drama lírico basado en
una obra del poeta belga Maurice de Maeterlinck que sobresale por su
atmósfera evocadora e indefinida, alejada de todo pathos romántico. Su
estreno convirtió a Debussy en la cabeza de la nueva generación de
músicos franceses, a pesar de la hostilidad con que esta ópera
innovadora y audaz fue acogida por la crítica y un sector del público.
Saltos adelante
El tríptico sinfónico La mer supuso un nuevo salto adelante en el
desarrollo de su estilo y un alejamiento de la estética de Pélleas et
Mèlisande que no todos sus seguidores comprendieron ni aceptaron.
Estrenada esta partitura en 1905, ese mismo año estuvo marcado por el
escándalo público que supuso el divorcio del músico y su unión con Emma
Bardac, esposa de un rico banquero.
Cáncer
En 1909 le diagnosticaron un cáncer, que acabaría con su vida nueve
años después. A raíz de la entrada de Francia en la Primera Guerra
Mundial (1914-1918), su ideología y su música derivaron hacia
posicionamientos de clara inspiración nacionalista. Murió desesperado
el 25 de marzo de 1918, cuatro días después del comienzo de una
poderosa ofensiva de los alemanes en Arrás (150 km al norte de París),
que paradójicamente llevaría a los alemanes a perder la guerra pocos
meses después.
La opinión de Pierre Boulez
Para el compositor y director de orquesta francés Pierre Boulez
(1925), «sólo a Debussy podemos situarlo junto a Anton Webern en una
misma tendencia a destruir la organización formal preexistente en la
obra, en un mismo recurrir a la belleza del sonido por sí mismo, en una
misma pulverización elíptica del lenguaje». Para Boulez el verdadero
precursor de la música contemporánea es Debussy, y no la tríada Ígor
Stravinski, Arnold Schönberg y Bela Bártok: sin su obra no se
entendería no sólo a Ravel, sino tampoco la de Edgard Varèse u Olivier
Messiaen. Fue Debussy quien, al romper con la forma clásico-romántica
de su tiempo, descubrió un lenguaje musical nuevo, libre, oscilante,
abierto a otras posibilidades. Un lenguaje que, aunque tenía su origen
en Wagner, establecía una alternativa diferente al modelo propuesto por
éste en todos los parámetros que rigen la composición musical. A pesar
de ello, no hay que ver en Claude Debussy un artista iconoclasta que
reacciona contra el legado del pasado: la tradición, sobre todo la del
barroco francés, reviste una trascendental importancia en su música,
particularmente en sus últimas composiciones, tales como las tres
sonatas de cámara. Esta dualidad otorga al legado debussiano su perenne
actualidad.