Bartabas Zingaro
Orquesta de París, Pierre Boulez (director)
"La consagración de la primavera" es un ballet en dos actos basado
en la Rusia pagana, con música del compositor ruso Igor Stravinski y
coreografía de Vaslav Nijinski, creado para los Ballets Rusos de
Serguei Diaghilev. Es una de las obras más revolucionarias y
trascendentales de toda la música por sus innovaciones armónicas,
rítmicas y tímbricas. Fue estrenada en París en el Théâtre des
Champs-Élysées el 29 de mayo de 1913 con Pierre Monteux como director
de orquesta. Su título original en ruso es: Весна священная, que
significa, literalmente: "Primavera, la sagrada". El título en español
se traduce de la versión francesa: "Le sacre du printemps", con el que
fue estrenado. En la partitura se agrega al título la siguiente frase:
"Imágenes de la Rusia pagana". El escándalo que acompañó a esta
representación fue célebre y se criticó tanto la música de Stravinski
como la coreografía de Nijinski.
El nuevo teatro de los Campos Elíseos de París tembló literalmente,
cuando Stravinsky y el empresario Diaghilev llevaron a escena su tercer
ballet conjunto para la compañía de los Ballets Rusos. Poco antes,
Diaghilev había encargado a Stravinsky la composición de un nuevo
ballet. El empresario quería rendir un homenaje a su tierra natal con
la creación de un ballet que girase en torno a las tradiciones de la
Rusia ancestral.
El argumento del mismo ya resultaba bastante fuerte: trataba del
sacrificio ritual de una joven virgen, elegida para celebrar la llegada
de la primavera bailando hasta la muerte ante su tribu. Todo ello se
desarrollaba en el escenario de una Rusia arcaica, pagana y étnica. Es
este argumento el que condiciona a Stravinsky para diseñar una obra
llena de recursos rítmicos y percusivos, casi salvajes, que rozan lo
obsesivo. Esta naturaleza percusiva choca con la ausencia de
instrumentos de esta familia, exceptuando una batería de timbales. La
obra se divide en dos actos:
Primera Parte: Adoración de la Tierra
o Introducción
o Augurios Primaverales. Danza de las Adolescentes
o Juego del Rapto
o Rondas Primaverales
o Juego de las Tribus Rivales
o Cortejo del Sabio
o El Sabio. Danza de la Tierra
Segunda Parte: El Sacrificio
o Introducción
o Círculos Misteriosos de las Adolescentes
o Glorificación de la Elegida
o Evocación de los Antepasados
o Acción Ritual de los Antepasados
o Danza Sagrada. La Elegida
El escándalo del estreno no se debió sólo a la música. La atrevida
coreografía de Nijinsky y el vestuario excesivamente liviano de los
bailarines resultaron ser demasiado provocativos para la conservadora
sociedad parisina del momento.
El caso es que las crónicas de la época relatan que el público
preparó tal bronca que la música apenas resultaba audible. Los golpes y
gritos de protesta de los unos se mezclaban con la euforia y los
aullidos de apoyo de los otros. "La consagración de la primavera" a
nadie dejó indiferente. El propio Saint-Saëns gritaba consignas en
contra de la música interpretada. Fue una batalla campal en la que
participaron incluso las damas, se lanzaron las butacas al escenario y
se llegaron a concertar varios duelos, llevados a efecto al día
siguiente. Tal reacción fue justo lo que deseaba el propio Diaghilev.
De todas formas, el público parisino iba a tener que acostumbrarse
a este tipo de espectáculos, ya que años más tarde, con motivo del
estreno de las Cinco piezas para orquesta de Schoenberg, una dama
gritaría "¡Es una vergüenza someter a viudas de guerra a un espectáculo
como éste!".
"La Consagración de la Primavera" representaba un ballet que, de
pronto, se apartaba bruscamente del refinamiento y la exquisitez que
había caracterizado y distinguido al ballet clásico decimonónico, que
era a lo que la gente estaba acostumbrada. Stravinsky, en su afán de
describir un ancestral rito pagano, creó un lenguaje musical de un
carácter y originalidad únicas, que sorprendía a todos, a toda una
generación, a toda una época. Es una verdadera lástima pero, poco
después de su estreno, la coreografía original se perdió.
"La Consagración" no era la primera colaboración entre Diaghilev y
Stravinsky. Antes habían creado juntos otros dos ballets: "El Pájaro de
Fuego" (1910) y "Petrushka" (1911), coreografiados por otro gran
bailarín, Fokine. En ellos, Stravinsky ya había planteado novedades
rítmicas muy vivas, muy "nerviosas", no siempre bien acogidas.
Como se ha dicho más arriba, el ballet narra la historia, sucedida
en la Rusia antigua, del rapto y sacrificio pagano de una doncella al
inicio de la primavera que debía bailar hasta su muerte a fin de
obtener la benevolencia de los dioses al comienzo de la nueva estación.
Para ello, se sirve de imágenes musicales de gran plasticidad, evocando
escenas primitivas en cuanto a diversos ámbitos de la vida, escenas de
creación…podría resumirse como una vuelta a los orígenes del hombre
como mejor método para su comprensión. Ademas es considerada una obra
un tanto machista puesto que obligan a la chica a bailar aunque no
quiera.
A diferencia de en los ballets anteriores, obras más “rusas” y
menos “rupturistas”, Stravinsky se atrevió, en esta obra, a innovar más
de cuanto la corriente modernista francesa (la vanguardia en aquel
momento) se había atrevido a hacer. Su estreno, como podía esperarse,
supuso un estrepitoso fracaso. La crítica por su parte estaba dividida
entre los maravillados modernistas franceses, y los reaccionarios
autores románticos y post-románticos, que la consideraron como una
sucesión estruendosa e incomprensible de sonidos y ruidos.
La innovación de esta obra se produjo fundamentalmente en dos ámbitos musicales:
En primer lugar, el ritmo: prescinde el autor de las típicas
secuencias que caracterizaban hasta el momento toda obra (por ejemplo:
introducción, tema principal, variación 1, variación 2&hellip
, adquiriendo
una estructura lineal, prácticamente carente de repeticiones. Además,
no hay sincronía y acompasamiento ni entre las distintas voces de los
instrumentos, ni entre sí mismas a lo largo del tiempo, lo que produce
en el oyente esa sensación de imprevisión, impulso, brutalidad y
desorden.
En segundo lugar, la melodía y la armonía: sin llegar a la
destrucción del sistema de octavas, y la adopción de la música
dodecafónica, es frecuente en esta obra el uso de disonacias, así como
de líneas musicales (bien de fondo o como figura principal) que no
respetan estrictamente las líneas marcadas por las modalidades y las
escalas, sino a veces meramente onomatopéyicas, todo con una función
figurativa al servicio de una mejor representación plástica. Debido a
su condición de primera obra claramente rupturista, y a la dificultad
de su audición (especialmente para los oídos acostumbrados a los
compases barrocos, neoclásicos y románticos), esta obra puede
considerarse para el oyente como una obra inicial de la música clásica
del siglo XX (pudiendo servir como ayuda la versión animada y
simplificada de Disney en “Fantasía” en 1940). A partir de Stravinsky,
el estilo rupturista domina todo el panorama musical europeo,
ampliándose también a otros ámbitos, como la melodía por parte de
autores (como Alban Berg, Béla Bartók y Arnold Schoenberg), o como la
experimentación en cuanto a la sonoridad y objetos para su producción,
para acabar en una casi completa destrucción de todo arquetipo formal
(por ejemplo, obras de Pierre Boulez, György Ligeti y Olivier
Messiaen). Esta complicación del panorama musical clásico es una de las
causas su actual declive comercial frente a otros géneros musicales.