La mer fue iniciada en el verano de 1903 en Bichain, una pequeña localidad alejada del mar en la Borgoña francesa, desde donde Debussy trabajó a partir de sus recuerdos marinos. Así, el día 12 de ese mismo mes escribía a André Messager: “¡Me dirá que el Océano no baña precisamente las colinas borgoñesas...! Y que esto muy bien podría parecerse a los paisajes de taller, pero yo tengo innumerables recuerdos; esto estimula más mis sentidos que una realidad cuyo encanto pesa generalmente demasiado sobre la imaginación”. Los trabajos compositivos prosiguieron durante cerca de dos años en la isla de Jersey y en la ciudad marítima de Dieppe, hasta que la obra fue concluida el 5 de marzo de 1905. El estreno tuvo lugar el 15 de octubre de ese mismo año en París en los Conciertos Lamoureux, bajo la dirección de Camille Chevillard, con una acogida bastante fría motivada tanto por la mediocridad de la ejecución como por la novedad de la obra.
Ésta se compone de lo que Debussy denominó “Tres esbozos sinfónicos”. En el primero de ellos, “Del alba al mediodía en el mar”, explora las sensaciones cambiantes provocadas por la diferente incidencia de la luz sobre un elemento inmutable (el mar), algo similar a lo que hizo Monet en su célebre serie de La catedral de Rouen. “Juego de olas” es el más revolucionario de los tres movimientos, por su tratamiento puntillista de la orquesta y por su forma cuasiabierta, calificada por André Boucourechliev como una “sucesión de instantes sin fin”. Finalmente, el “Diálogo del viento y el mar” es más tradicional, ya que presenta unos temas bien perfilados y una estructura cercana al rondó.
Ciertos autores han señalado la presencia de recursos propios de la forma cíclica de César Franck y han querido asimilar la obra al género sinfónico; sin embargo, La mer no responde a los cánones clásicos, pues presenta una libertad y una complejidad de estructuras sin precedentes en la música occidental.