Orquesta Filarmonía
Giuseppe Sinopoli, director
La Sinfonía nº 1 de Gustav Mahler fue compuesta entre 1884 y 1888. En un
principio, esta obra fue concebida como un largo Poema Sinfónico.
Mahler le dio el apelativo de "Titán" por la novela homónima de Jean Paul,
a fin de dotar al oyente de un programa explícito para su comprensión, aunque especificó que su sinfonía no se basaba en absoluto en ella. Tras su estreno, Mahler fue acusado de desafiar todas las leyes de la
música, recibiendo la obra los calificativos de vulgar y sin sentido.
La Sinfonía "Titán" consta de cuatro movimientos. Originalmente
contenía un movimiento adicional llamado "Blumine" (Florecillas), que
Mahler había escrito como música incidental para una obra de teatro.
Sin embargo, posteriormente lo retiraría. En la actualidad casi nunca
se interpreta con la sinfonía, aunque se oye con cierta frecuencia por
separado.
Mahler utilizó en esta obra la música procedente de su abandonado
proyecto de ópera "Rübezahl", que también había empleado para "Das
klagende lied" (La canción del lamento), así como la de algunas de las canciones de los "Lieder eines fahrenden Gessellen" .
La Sinfonía se estrenó en 1889, en Budapest, bajo el nombre de
"Symphonische Dichtung in zwei Teilen" (Poema Sinfónico de dos partes),
pero Mahler volvió a trabajar en ella, reformándola, y dándole el
nombre de "Titán". Con dicho nombre, la reestrenó en 1893 en Hamburgo.
Sin embargo, Mahler continuaría trabajando en la obra, y finalmente
suprimió el sobrenombre del título, interpretándose por primera vez en
su forma definitiva en Berlín en 1896.
IV. Stürmisch Bewegt (Tempestuosamente agitado)
El gran finale de la Sinfonía Titán simboliza el tránsito de las
tinieblas a la luz. El cuarto movimiento tiene forma de sonata. Su
comienzo es un tema tempestuoso y de gran longitud, al que sigue un
segundo tema de carácter lírico interpretado por las cuerdas. En el
desarrollo aparece un nuevo tema triunfante en los instrumentos de
metal, pero le hará falta luchar y ser derrotado tres veces antes de
alcanzar el brillante Re mayor final. Después de un último pasaje
hondamente reflexivo, se pasa claramente a un clima de optimismo,
finalizando la obra de manera triunfal.