Todo lo relacionado con la música en la Universidad Politécnica de Madrid
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Las composiciones para piano de Schumann suelen ser expresiones
musicales de estados de ánimo sobre temas literarios. Con excepción de
la Fantasía en Do mayor (1836) y los Estudios sinfónicos (1854), sus
obras para piano son colecciones de piezas cortas en las que una
pequeña idea deriva en la creación de toda la obra a través de una
sencilla organización. Además del Carnaval, compuso Mariposas
(1829-1832), Escenas de niños (1838), Kreisleriana (1838) y Álbum para
la juventud (1848)
A pesar de que en sus obras más extensas no consiguiera la unidad formal
que poseen las canciones y las piezas para piano solo, sí logró crear música
de gran belleza, a la vez que dramática. Son de resaltar la Sinfonía nº
1 (1841), el Quinteto para piano en Mi bemol mayor (1842), el Concierto
para piano en La menor (1845), la Sinfonía nº 2, la nº 3
"Renana" (1846) y el Trío con piano (1847). La Sinfonía nº 4 es totalmente innovadora, ya que los cuatro movimientos aparecen unidos y
se ejecutan sin interrupción. Otras composiciones son el coral El
paraíso y la Peri (1843), además de una ópera que no
tuvo demasiado éxito, Genoveva (1847-1848).
El concierto para piano de Schumann no sólo es una joya
de la literatura para la combinación, sino uno de los más grandes
conciertos para piano de todos los tiempos. En este caso se justifica
la inmensa cantidad de grabaciones, desde los tiempos de las 78 rpm
(aquellos primeros discos con Arrau y la Orquesta de Chicago
dirigida por Karl Kruger, en la década de los 40); después han llegado magníficas interpretaciones; recuérdese, entre otras, las de Lipatti,
Richter, Pollini, Perahia y Bishop-Kovacevich.
En el vídeo lo toca la pianista argentina Martha Argerich, una
intérprete que, salvo algunos excesos, puede considerarse una estupenda
ejecutante en el repertorio que va de los clásicos hasta los
compositores contemporáneos. Como siempre, es impulsiva y nerviosa,
pero técnicamente deslumbrante.