jueves, 12 de marzo de 2009
Obertura: Nikolaus Harnoncourt/Orquesta de la Ópera de Zúrich


Cuarteto: "Mir ist so wunderbar", Lisa Otto (soprano), Christa Ludwig (contralto), Martin Vantin (tenor) y Joseph Greindl (bajo), Ópera de Berlín (1963)


Aria de Florestán: "Gott! Welch Dunkel hier!"
(Jon Vickers/Zubin Mehta, Thèâtre Antique d'Orange 1977)



Con Beethoven comienza el ocaso del Clasicismo y se inicia el período romántico. Su obra, en líneas generales, expresa la lucha interior del compositor, la pasión, la dinámica, el contraste... elementos que de por sí no son nuevos, pero que en las manos de Beethoven se convertirán en pautas a seguir.

La obra beethoveniana suele dividirse en tres grandes períodos, el primero, caracterizado por su estilo clásico, llamado de “asimilación” (1795-1801) en donde se percibe la influencia directa de Mozart y Haydn; el segundo (1802-1815) con un estilo de transición, en el que se observa un cambio de rumbo al considerar el estilo clásico como agotado. La música ahora trata de ser un reflejo de las emociones del ser humano. Ejemplo de esta etapa será "Fidelio". Finalmente, el tercer período (1816-1827) en el que Beethoven terminará refugiándose en su mundo interior.

"Fidelio" es un alegato no sólo de la lealtad o la fidelidad, sino también de la libertad. Don Pizarro, gobernador de la prisión de Sevilla, tiene como prisionero, sin causa justificada, a Florestán. No se atreve a matarlo, pero lo va debilitando día a día al reducirle la comida. Leonore, su esposa, se hace pasar por Fidelio y entra a trabajar en la casa de Rocco, un carcelero, cuya hija se ha enamorado de él/ella, rompiendo así el compromiso matrimonial que antes había contraído con Jaquino.

En el primer acto Marzelline canta alegre porque está enamorada de Fidelio, circunstancia que enciende los celos de Jaquino. Llega Fidelio con unas cadenas compradas a buen precio, lo que confirma a Rocco que desea a Fidelio como yerno. Ambos personajes hablan y de esta manera Fidelio se entera de que en la pridión hay ciertos calabozos muy profundos en donde a un prisionero cada día se le da menos ración de comida. Fidelio hace todo lo posible por entrar en esos calabozos.

Don Pizarro lee una carta en donde se le dice que la prisión recibirá una inspección sorpresa, por lo que decide matar de una vez por todas al prisionero Florestán. Rocco se niega a hacerlo, con lo que Pizarro intentará hacerlo él mismo, pero Rocco y un ayudante deben cavar una tumba en los sótanos de la cárcel.

Fidelio y Marzelline convencen a Rocco de que deje salir a los presos al patio para que puedan ver la luz. Algunos de ellos llevan años sin ver la luz del sol y se emocionan recordando su libertad perdida. A la llegada de Pizarro, deben regresar tristemente a sus celdas.

En el segundo acto Rocco y Fidelio bajan a las mazmorras a fin de cavar la tumba. Florestán cree ver a su mujer en forma de ángel, pero se desvanece a causa de su debilidad. Fidelio se le acerca, le da vino y pan y reconoce en el acto a su amado.

Don Pizarro entra con la intención de matar al prisionero, no obstante, Fidelio muestra su verdadera identidad y le obliga a desistir mediante una pistola. Un toque de trompeta anuncia la llegada del ministro Don Fernando a la prisión, por lo que Don Pizarro y Rocco han de salir a recibirlo. Florestan y Leonora se abrazan.

En el tercer y último acto la pareja sale al patio en medio de los prisioneros. Don Fernando manda encarcelar a Don Pizarro y liberar a Florestán. Todos alaban el valor y el arrojo de su esposa y celebran el triunfo de la justicia.

Características de "Fidelio"

Anteriormente a Beethoven otras obras habían afrontado la historia de Leonora, hecho real ocurrido en los años del terror que siguieron a la Revolución Francesa.

Uno de ellos fue Jean Nicolas Boully, autor de un drama puesto en música por Pierre Gaveaux en 1798, con el título "Leonore, ou l´amour conjugal". Más tarde, el mismo tema sería abordado por Ferdinando Paër quien estrenaría en Dresde (un mes y medio antes de que lo hiciera Beethoven), "Leonora, ossia l´amore coniugale". Paralelamente, el mismo año de 1805 también aparecería una obra denominada "L´amore coniugale", de Johann Simon Mayr.

Beethoven trató el mismo tema en su única ópera, titulada en primera instancia "Leonora", pero a diferencia de los casos anteriores situó la acción en España con el fin de que las “culpas” no recayesen en los jacobinos, por los que de alguna manera sentía cierto aprecio, debido a lo que de “revolución” y “cambio” suponían sus posturas, más que sus métodos.

El estreno constituyó un gran fracaso, por lo que más tarde el compositor revisó la obra e introdujo modificaciones en ella (se cambió la obertura y se añadió una escena al tercer acto). El reestreno en su forma definitiva se produjo en 1814, ahora con el título de "Fidelio", alcanzando entonces un gran éxito. Fidelio pasó a ser representada en diversos teatros del mundo: Riga (1818), San Petesburgo (1819), Londres (1832), Moscú (1842), Roma (1886), Madrid (1893), Milán (1927)...

"Fidelio", única ópera del compositor, pertenece a su segunda etapa (1802-1816), es decir, el período de transición, en la que da por agotadas las viejas fórmulas del Clasicismo y se adentra en las nuevas formas expresivas con el fin de reflejar mejor los sentimientos por medio de la música.

Dichos sentimientos no sólo aparecen por lo que al drama se refiere (Leonora es un prototipo de lucha por un ideal, algo así como una alegoría de la revolución y la libertad), sino también por los nuevos elementos musicales que Beethoven introduce en la obra tales como la función importantísima del coro, circunstancia novedosa, o la novedosa orquestación de la misma, hasta tal punto que las voces de los personajes han de ser suficientemente potentes para poder elevarse sobre la orquesta. Estos aspectos hacen que se alejen en "Fidelio" las tradiciones belcantistas en aras de una mayor dramatización, idea que extenderá más tarde Wagner en sus óperas, en las que los personajes tienen una dimensión dramática sustentada no sólo en el texto de lo que cantan, sino también en una muy cuidada y brillante orquestación. Los cantantes de "Fidelio" deben poseer voces amplias y potentes, hasta tal punto que en ocasiones se les asocia con las voces wagnerianas.

Publicado por jrtapia @ 8:00  | La Ópera
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