Obertura: Nikolaus Harnoncourt/Orquesta de la Ópera de Zúrich
Cuarteto: "Mir ist so wunderbar", Lisa Otto (soprano), Christa
Ludwig (contralto), Martin Vantin (tenor) y Joseph Greindl (bajo),
Ópera de Berlín (1963)
Aria de Florestán: "Gott! Welch Dunkel hier!"
(Jon Vickers/Zubin Mehta, Thèâtre Antique d'Orange 1977)
Con Beethoven comienza el ocaso del Clasicismo y se inicia el período
romántico. Su obra, en líneas generales, expresa la lucha interior del
compositor, la pasión, la dinámica, el contraste... elementos que de
por sí no son nuevos, pero que en las manos de Beethoven se convertirán
en pautas a seguir.
La obra beethoveniana suele dividirse en tres grandes períodos, el
primero, caracterizado por su estilo clásico, llamado de “asimilación”
(1795-1801) en donde se percibe la influencia directa de Mozart y
Haydn; el segundo (1802-1815) con un estilo de transición, en el que se
observa un cambio de rumbo al considerar el estilo clásico como
agotado. La música ahora trata de ser un reflejo de las emociones del
ser humano. Ejemplo de esta etapa será "Fidelio". Finalmente, el tercer
período (1816-1827) en el que Beethoven terminará refugiándose en su
mundo interior.
"Fidelio" es un alegato no sólo de la lealtad o la
fidelidad, sino también de la libertad.
Don Pizarro, gobernador de la prisión de Sevilla, tiene como
prisionero, sin causa justificada, a Florestán. No se atreve a matarlo,
pero lo va debilitando día a día al reducirle la comida. Leonore, su
esposa, se hace pasar por Fidelio y entra a trabajar en la casa de
Rocco, un carcelero, cuya hija se ha enamorado de él/ella, rompiendo
así el compromiso matrimonial que antes había contraído con Jaquino.
En el primer acto Marzelline canta alegre porque está enamorada de
Fidelio, circunstancia que enciende los celos de Jaquino. Llega Fidelio
con unas cadenas compradas a buen precio, lo que confirma a Rocco que
desea a Fidelio como yerno. Ambos personajes hablan y de esta manera
Fidelio se entera de que en la pridión hay ciertos calabozos muy
profundos en donde a un prisionero cada día se le da menos ración de
comida. Fidelio hace todo lo posible por entrar en esos calabozos.
Don Pizarro lee una carta en donde se le dice que la prisión recibirá
una inspección sorpresa, por lo que decide matar de una vez por todas
al prisionero Florestán. Rocco se niega a hacerlo, con lo que Pizarro
intentará hacerlo él mismo, pero Rocco y un ayudante deben cavar una
tumba en los sótanos de la cárcel.
Fidelio y Marzelline convencen a Rocco de que deje salir a los presos
al patio para que puedan ver la luz. Algunos de ellos llevan años sin
ver la luz del sol y se emocionan recordando su libertad perdida. A la
llegada de Pizarro, deben regresar tristemente a sus celdas.
En el segundo acto Rocco y Fidelio bajan a las mazmorras a fin de cavar
la tumba. Florestán cree ver a su mujer en forma de ángel, pero se
desvanece a causa de su debilidad. Fidelio se le acerca, le da vino y
pan y reconoce en el acto a su amado.
Don Pizarro entra con la intención de matar al prisionero, no obstante,
Fidelio muestra su verdadera identidad y le obliga a desistir mediante
una pistola. Un toque de trompeta anuncia la llegada del ministro Don
Fernando a la prisión, por lo que Don Pizarro y Rocco han de salir a
recibirlo. Florestan y Leonora se abrazan.
En el tercer y último acto la pareja sale al patio en medio de los
prisioneros. Don Fernando manda encarcelar a Don Pizarro y liberar a
Florestán. Todos alaban el valor y el arrojo de su esposa y celebran el
triunfo de la justicia.
Características de "Fidelio"
Anteriormente a Beethoven otras obras habían afrontado la historia de
Leonora, hecho real ocurrido en los años del terror que siguieron a la
Revolución Francesa.
Uno de ellos fue Jean Nicolas Boully, autor de un drama puesto en
música por Pierre Gaveaux en 1798, con el título "Leonore, ou l´amour
conjugal". Más tarde, el mismo tema sería abordado por Ferdinando Paër
quien estrenaría en Dresde (un mes y medio antes de que lo hiciera
Beethoven), "Leonora, ossia l´amore coniugale". Paralelamente, el mismo
año de 1805 también aparecería una obra denominada "L´amore coniugale",
de Johann Simon Mayr.
Beethoven trató el mismo tema en su única ópera, titulada en primera
instancia "Leonora", pero a diferencia de los casos anteriores situó la
acción en España con el fin de que las “culpas” no recayesen en los
jacobinos, por los que de alguna manera sentía cierto aprecio, debido a
lo que de “revolución” y “cambio” suponían sus posturas, más que sus
métodos.
El estreno constituyó un gran fracaso, por lo que más tarde el
compositor revisó la obra e introdujo modificaciones en ella (se cambió
la obertura y se añadió una escena al tercer acto). El reestreno en su
forma definitiva se produjo en 1814, ahora con el título de "Fidelio",
alcanzando entonces un gran éxito. Fidelio pasó a ser representada en
diversos teatros del mundo: Riga (1818), San Petesburgo (1819), Londres
(1832), Moscú (1842), Roma (1886), Madrid (1893), Milán (1927)...
"Fidelio", única ópera del compositor, pertenece a su segunda etapa
(1802-1816), es decir, el período de transición, en la que da por
agotadas las viejas fórmulas del Clasicismo y se adentra en las nuevas
formas expresivas con el fin de reflejar mejor los sentimientos por
medio de la música.
Dichos sentimientos no sólo aparecen por lo que al drama se refiere
(Leonora es un prototipo de lucha por un ideal, algo así como una
alegoría de la revolución y la libertad), sino también por los nuevos
elementos musicales que Beethoven introduce en la obra tales como la
función importantísima del coro, circunstancia novedosa, o la novedosa
orquestación de la misma, hasta tal punto que las voces de los
personajes han de ser suficientemente potentes para poder elevarse
sobre la orquesta. Estos aspectos hacen que se alejen en "Fidelio" las
tradiciones belcantistas en aras de una mayor dramatización, idea que
extenderá más tarde Wagner en sus óperas, en las que los personajes
tienen una dimensión dramática sustentada no sólo en el texto de lo que
cantan, sino también en una muy cuidada y brillante orquestación. Los
cantantes de "Fidelio" deben poseer voces amplias y potentes, hasta tal
punto que en ocasiones se les asocia con las voces wagnerianas.