La obra que según Winton Dean entra en la categoría de “óperas mágicas” con elementos fantásticos, transformaciones, hechiceras y magos de por medio, es un derroche de inspiración melódica de principio a fin. Tiene además la ventaja de ofrecer un argumento nada farragoso y escenas verdaderamente conseguidas. Musicalmente hablando, Rinaldo es mucho más que el “Lascia ch’io pianga” y el “Cara sposa”. Así, hay secuencias en donde la genialidad y talento musicales de Haendel hacen que seamos partícipes de un continuo dispendio de belleza musical escena tras escena, aria tras aria.