Maxim Vengerov, violín
Itamar Golan, piano
«Thaïs» como ópera
habría estado prácticamente desaparecida durante la segunda mitad del
siglo pasado, si no es por el solo de violín del segundo acto conocido
como la meditación de «Thaïs», pieza de enorme belleza de la que
existen multitud de grabaciones. Es en cierta manera sorprendente que
habiendo llegado a ser uno de los mayores éxitos de Massenet,
rivalizando durante mucho tiempo con «Werther» en número de
representaciones, a partir de los años cincuenta pasara a tener una
mínima presencia en los escenarios. La explicación hay quizá que
buscarla en la historia que cuenta, no muy del gusto de los modernos
años sesenta y décadas siguientes. La verdad es que casa mal con las
modas imperantes en aquellos maravillosos años el relato de los
esfuerzos de un cenobita del siglo IV por convertir a una famosa
cortesana de Alejandría al buen camino y, tras conseguirlo, dejarse
dominar por una insana pasión amorosa que lo lleva a la desesperación
tras la muerte de la arrepentida.