sábado, 11 de abril de 2009



Orquesta Filarmónica de Berlín
Herbert von Karajan, director


Johan Julius Christian Sibelius fue un compositor finlandés de música sinfónica del siglo XX. Nació el 8 de diciembre de 1865 en Hämeenlinna (Finlandia) y falleció el 20 de septiembre de 1957 en Järvenpää (Finlandia). Considerado un excepcional artista en Finlandia, desempeñó una función determinante entre finales del siglo XIX y principios del XX en la creación de un estilo musical propio dentro del género. Sobre el valor de su obra, hay posiciones muy encontradas: mientras el crítico y teórico alemán Theodor Adorno le considera un compositor amateur y anticuado, el compositor húngaro Béla Bartók lo sitúa entre los grandes autores de su época.

“Ser la voz del pueblo al que perteneces, interpretar sus mitos y leyendas, que son el fondo sagrado de su alma, vivir la vida íntima de sus cantos que constituyen la vibración perenne de sus más fuertes pasiones; este es el honor más fuerte del artista que ansíe glorificar la historia de la vida incontenible de su gente. A Sibelius no puede negársele este honor; él ha sido acaso el primero y, desde luego, el más genuino y más poderoso intérprete del espíritu de su raza.

Lo fue Smetana en la antigua Checoslovaquia, Grieg en Noruega, lo es Sibelius en Finlandia dentro de la música nacionalista.

Finlandia, dentro de los países escandinavos, es la última en coger el tren de la cultura musical europea ya que lo hizo más lentamente. Solo hacia finales del siglo XIX empiezan a vislumbrarse los primeros destellos del nacionalismo musical con Rober Kajanus con su famoso poema “Kaleima” en el que están inspiradas algunas de las primeras obras de Sibelius.

Al igual que sucede con Karelia, Kuolema ("La Muerte") es una obra de Jean Sibelius conocida más por sus versiones de concierto. Escrita para cuerda, cada uno de sus compases no tiene desperdicio. Sibelius extrajo el número inicial, así como otros dos más, de modo parcial, para realizar su Vals triste y su Escena con grullas, respectivamente. Esta música es bella, melancólica, profunda, callada y agitada.

El Vals Triste podría resumirse, con Rose Newmarch, así: es de noche. El hijo de la anciana se duerme cansado de velar, junto a la cama de su madre. Se empieza a oír una música imprecisa y lejana que pronto se aclara en ritmo de vals. La enferma se levanta. LLama en todas direcciones y aparecen hombres y mujeres emparejados para el baile. Se mezcla con ellos y llama su atención, pero ninguno le hace caso. Le fallan las fuerzas y cae rendida. Un esfuerzo y un nuevo intento de ser advertida, pero en vano. Llaman a la puerta, ésta se abre y la anciana da un grito de horror. Desaparecen los fantasmas (las parejas). Cesa la música y en la puerta…La Muerte.


Publicado por jrtapia @ 8:00  | La orquesta
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