Blute nur, du liebes Herz!
(¡Sangra, querido corazón!)
Nº 12 Aria (soprano)
Refiriéndose a la traición de Judas Iscariote:
¡Sangra, querido corazón!
Un niño que has criado,
que has amamantado en tu pecho,
amenaza con asesinarte,
pues se ha convertido en serpiente.
So ist mein Jesus nun gefangen & Lasst ihn, haltet, bindet nicht!
(Solistas: ¡Así es hecho preso mi Jesús! & Coro: ¡Dejadle, soltadle, no le atéis!)
Nº 33 Dueto (Soprano, contralto y coro)
Orquesta Barroca y Coro de Amsterdam - Ton Koopman
Solistas:
Así es hecho preso mi Jesús.
La luna y las estrellas
se han ocultado a causa del dolor
pue mi Jesús ha sido hecho preso.
Ya le llevan maniatado.
Coro:
¡Dejadle, soltadle, no le atéis!
¿Han desaparecido,
los rayos y los truenos de las nubes?
¡Oh infierno,
abre tu abismo de fuego,
destroza, derriba,
devora, aniquila
con súbita cólera
al pérfido traidor,
al monstruo asesino!
El renacimiento de la música sacra vocal de Johann Sebastian Bach se produjo en
Berlín, el 11 de marzo de 1829, fecha en la que el entonces veinteañero
compositor y director alemán Felix Mendelssohn-Bartholdy interpretó “La Pasión
según San Mateo”, una obra maestra olvidada y maltratada hasta ese
momento. Pero la idiosincrasia de la época le impidió a Mendelssohn
ofrecer una versión fidedigna y apegada a una interpretación próxima al
espíritu exigido por Bach y habitual (como hoy sí conocemos) de su
repertorio y maneras compositivas. En el siglo XX se ha subsanado este
error, gracias a la aportación de amantes recreadores de las partituras
del compositor barroco, como Ton Koopman.
Bach concentró en esta Pasión todos sus saberes, que eran muchos, y
dio ocasión al más variado lucimiento instrumental y vocal: Es
indiscutible que, más allá del contenido sacro, la disposición de
elementos y el tono general de la narración poseen un evidente aire
operístico -el compositor nunca llegó a escribir una ópera propiamente
dicha-, cargado de dramatismo, de un lirismo intenso y de un énfasis
que a veces pide a gritos la escena. La monumentalidad de la partitura
y sus implicaciones han hecho que con el paso del tiempo se haya
exagerado con exceso ese carácter y se hayan incrementado los efectivos
vocales y orquestales, dando al conjunto un aire romántico al que es
por completo ajeno.