Todo lo relacionado con la música en la Universidad Politécnica de Madrid
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A pesar de ser un célebre
compositor de piano, Isaac Albéniz de ningún modo se limitó a la música
para dicho instrumento. De hecho, dedicó más de una década de sus casi
cuarenta y nueve años de dedicación a escribir temas para teatro (temas
que recibieron recientemente una especial atención con el reestreno de
su más exitoso trabajo operístico, Pepita Jiménez, interpretaciones de
conciertos y la grabación de Merlín, con Plácido Domingo), mientras que
intermitentemente durante su carrera escribió canciones -más de dos
docenas- así como varios temas orquestales y de cámara.
Merlín
fue terminada, en su versión para voces y piano, alrededor de 1898. De
inmediato Albéniz se hizo cargo de su orquestación, y en 1901 ya había
enviado la partitura completa a su editor, para que se iniciara cuanto
antes la preparación de las placas y se procediera a su impresión. La
versión orquestal definitiva, después de tres revisiones, quedó lista
entre 1901 y 1092. De ahí en adelante, Albéniz inició una carrera
frenética hacia la presentación de su nueva ópera. Nunca logró esto,
aunque el preludio de la ópera fue ejecutado en varias ocasiones por
una diversidad de grupos y directores orquestales, incluyendo al mismo
Albéniz.
Como una referencia histórica del origen de
Merlin, es muy interesante analizar los textos de Jacinto Torres y
Walter Clark, entre otros. La versión
para canto y piano fue estrenada el 13 de febrero de 1905. Albéniz,
quien ejecutó al piano la parte orquestal, organizó la presentación en
la casa de los Tassels, esperando sacar ventaja del gran éxito
alcanzado en ese entonces por su ópera Pepita Jiménez y su zarzuela San
Antonio de la Florida, en el Theatre de la Monnaie; pero no le fue posible repetir
tal éxito con Merlin.
Sólo hasta 1950 el Club de Fútbol Junior presentó la premiere de Merlin en Barcelona. Pero fue hecha con
una traducción al español escrita por quienes organizaron el evento. El Club de Fútbol Junior, siguiendo instrucciones del maestro José Sabater,
hizo cuando menos cuatro grandes cortes a la ópera y alteró el final
del tercer acto, indicando, en una nota en las partes del conductor y
de la orquesta, que debían retornar “al coro final del primer acto, con
medio tono más bajo”, inscripción que aparece en el quinto compás del
ensayo número 276 en el tercer acto de la partitura. De ahí se puede
afirmar que la presente producción de Merlin en el Teatro Real, en su
idioma original inglés y sin cortes en el texto ni en la orquestación,
es realmente el estreno de esta obra
Un logro "vasto y noble" es uno de los comentarios que ha merecido la
partitura de Álbeniz para Merlin, recuperada del original de Albéniz.Compuesta en 1898 sobre un libreto en inglés, Merlín ratifica a
Albéniz como un gran compositor de ópera. Influencias que van del canto
gregoriano a Wagner quedan subsumidas en una partitura imponente llena
de fluidez melódica, la elegancia rítmica y la sutileza armónica
característica de Albéniz. Los expertos y estudiosos han calificado el
hecho de histórico y la grabación de extraordinaria."Esto es como
recuperar un gran cuadro de Velázquez que se desconocía, pero lo
fundamental es reivindicar una figura mal estudiada; si Merlin se
hubiera estrenado en su época la historia de la música española hubiera
sido distinta". Así de claro lo tiene el investigador y director José
de Eusebio, alma mater y director musical de esta grabación, quien se
deshace en elogios hacia esta ópera, a la que considera una grandísima
obra musical y una obra maestra.
La ópera está basada en la leyenda de Merlín, el mago, que narra las peripecias del Rey Arturo en la Inglaterra
medieval. Cuenta cómo el rey Uther entregó a su hijo Arturo al mago
Merlín porque se quedó huérfano de madre. Merlín lo llevó a un castillo
y no reveló a nadie sus orígenes nobles. Así, todos los días le
enseñaba algo nuevo y, de vez en cuando, algún truquillo mágico.Como el
rey Uther murió sin descendencia, los nobles acudieron a Merlín para
que encontrara al monarca sucesor. Entonces, el mago Merlín hizo
aparecer una espada sobre una roca que decía: “Ésta es la espada
Excalibur. Quien consiga sacarla de este yunque, será rey de
Inglaterra”. Todos los nobles probaron fortuna, pero nadie conseguía
mover la espada ni un solo milímetro. Por allí estaba Arturo y su
hermanastro Kay, que habían ido para participar en un torneo.Entonces
Arturo se dio cuenta de que había olvidado la espada de Kay en la
posada y, desesperado porque no podía participar en el torneo, vio una
espada sobre una roca. Tiró del arma, un rayo de luz blanca cayó sobre
él y pudo cogerla. Enterado todo el mundo de que Arturo había
conseguido sacar la espada Excalibur de la roca, le reconocieron como
nuevo rey de Inglaterra.Pero no todos los nobles le admitieron. Así,
Arturo creó la Tabla Redonda, formada por los nobles leales al reino.
Luego se casó con la princesa Ginebra y todo fue prosperidad, tanto
para el Rey Arturo como para Inglaterra. El mago Merlín, entonces, se
retiró de la escena.