miércoles, 22 de abril de 2009



A pesar de ser un célebre compositor de piano, Isaac Albéniz de ningún modo se limitó a la música para dicho instrumento. De hecho, dedicó más de una década de sus casi cuarenta y nueve años de dedicación a escribir temas para teatro (temas que recibieron recientemente una especial atención con el reestreno de su más exitoso trabajo operístico, Pepita Jiménez, interpretaciones de conciertos y la grabación de Merlín, con Plácido Domingo), mientras que intermitentemente durante su carrera escribió canciones -más de dos docenas- así como varios temas orquestales y de cámara.

Merlín fue terminada, en su versión para voces y piano, alrededor de 1898. De inmediato Albéniz se hizo cargo de su orquestación, y en 1901 ya había enviado la partitura completa a su editor, para que se iniciara cuanto antes la preparación de las placas y se procediera a su impresión. La versión orquestal definitiva, después de tres revisiones, quedó lista entre 1901 y 1092. De ahí en adelante, Albéniz inició una carrera frenética hacia la presentación de su nueva ópera. Nunca logró esto, aunque el preludio de la ópera fue ejecutado en varias ocasiones por una diversidad de grupos y directores orquestales, incluyendo al mismo Albéniz.

Como una referencia histórica del origen de Merlin, es muy interesante analizar los textos de Jacinto Torres y Walter Clark, entre otros. La versión para canto y piano fue estrenada el 13 de febrero de 1905. Albéniz, quien ejecutó al piano la parte orquestal, organizó la presentación en la casa de los Tassels, esperando sacar ventaja del gran éxito alcanzado en ese entonces por su ópera Pepita Jiménez y su zarzuela San Antonio de la Florida, en el Theatre de la Monnaie; pero no le fue posible repetir tal éxito con Merlin. Sólo hasta 1950 el Club de Fútbol Junior presentó la premiere de Merlin en Barcelona. Pero fue hecha con una traducción al español escrita por quienes organizaron el evento. El Club de Fútbol Junior, siguiendo instrucciones del maestro José Sabater, hizo cuando menos cuatro grandes cortes a la ópera y alteró el final del tercer acto, indicando, en una nota en las partes del conductor y de la orquesta, que debían retornar “al coro final del primer acto, con medio tono más bajo”, inscripción que aparece en el quinto compás del ensayo número 276 en el tercer acto de la partitura. De ahí se puede afirmar que la presente producción de Merlin en el Teatro Real, en su idioma original inglés y sin cortes en el texto ni en la orquestación, es realmente el estreno de esta obra

Un logro "vasto y noble" es uno de los comentarios que ha merecido la partitura de Álbeniz para Merlin, recuperada del original de Albéniz.Compuesta en 1898 sobre un libreto en inglés, Merlín ratifica a Albéniz como un gran compositor de ópera. Influencias que van del canto gregoriano a Wagner quedan subsumidas en una partitura imponente llena de fluidez melódica, la elegancia rítmica y la sutileza armónica característica de Albéniz. Los expertos y estudiosos han calificado el hecho de histórico y la grabación de extraordinaria."Esto es como recuperar un gran cuadro de Velázquez que se desconocía, pero lo fundamental es reivindicar una figura mal estudiada; si Merlin se hubiera estrenado en su época la historia de la música española hubiera sido distinta". Así de claro lo tiene el investigador y director José de Eusebio, alma mater y director musical de esta grabación, quien se deshace en elogios hacia esta ópera, a la que considera una grandísima obra musical y una obra maestra.

La ópera está basada en la leyenda de Merlín, el mago, que narra las peripecias del Rey Arturo en la Inglaterra medieval. Cuenta cómo el rey Uther entregó a su hijo Arturo al mago Merlín porque se quedó huérfano de madre. Merlín lo llevó a un castillo y no reveló a nadie sus orígenes nobles. Así, todos los días le enseñaba algo nuevo y, de vez en cuando, algún truquillo mágico.Como el rey Uther murió sin descendencia, los nobles acudieron a Merlín para que encontrara al monarca sucesor. Entonces, el mago Merlín hizo aparecer una espada sobre una roca que decía: “Ésta es la espada Excalibur. Quien consiga sacarla de este yunque, será rey de Inglaterra”.
Todos los nobles probaron fortuna, pero nadie conseguía mover la espada ni un solo milímetro. Por allí estaba Arturo y su hermanastro Kay, que habían ido para participar en un torneo.Entonces Arturo se dio cuenta de que había olvidado la espada de Kay en la posada y, desesperado porque no podía participar en el torneo, vio una espada sobre una roca. Tiró del arma, un rayo de luz blanca cayó sobre él y pudo cogerla. Enterado todo el mundo de que Arturo había conseguido sacar la espada Excalibur de la roca, le reconocieron como nuevo rey de Inglaterra.Pero no todos los nobles le admitieron. Así, Arturo creó la Tabla Redonda, formada por los nobles leales al reino. Luego se casó con la princesa Ginebra y todo fue prosperidad, tanto para el Rey Arturo como para Inglaterra. El mago Merlín, entonces, se retiró de la escena.


Publicado por jrtapia @ 8:00  | La Ópera
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