Todo lo relacionado con la música en la Universidad Politécnica de Madrid
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Una palabra está por encima de la vida y la obra de Puccini:
TEATRO. Todo el mundo está de acuerdo en que Puccini nació para
el teatro musical. El teatro le había hechizado, le atraía. Sostenía
que lo único verdadero es lo que se siente en el escenario, incluso
cuando los textos son conmovedores o trágicos, el maestro no olvida el
elemento lúdico del efectismo teatral. Puccini posee un infalible
instinto para la escena, muestra un entendimiento sin precedentes de la
dramaturgia, sentido para el énfasis lírico y las curvas dramáticas.
Cada acto se muestra programado, sin apartarse en ningún momento del
tema, ni poner una palabra, un sonido o un episodio de más.
Cada una de sus partituras posee un clima específico: lo parisino
en "La Bohème", lo romano en "Tosca", lo japonés en "Madama Butterfly",
lo chino en "Turandot". Estamos ante un maestro de la descripción local
precisa y de un miniaturismo lírico. Con gran perseverancia incluyó en
su taller detallados estudios del folclore del lejano oriente en sus
trabajos sobre "Madama Butterfly" y "Turandot".
"A bocca chiusa" (a boca cerrada) es un recurso coral,
indicado algunas veces en la partitura, que consiste en la emisión de
notas sin abrir la boca. Emotivo y sentimental, el Coro "a bocca
chiusa" de la pucciniana "Madama Butterfly" evoca la serenidad tensa y
expectante de la ilusión de la protagonista, Cio Cio San,
transformada en resignación. Melodía de efecto maravilloso en la que se
despliega la finura del lenguaje musical del compositor de Lucca.