Orquesta Sinfónica de Chicago
Georg Solti, director
Bruckner es autor de nueve sinfonías, cuatro misas y un "Te Deum",
entre otras obras. Católico ferviente, comenzó su carrera siendo niño de coro. Era hijo de un maestro de escuela de Ansfelden y pasó
largos años de penurias económicas. Su estilo musical y sinfónico está
muy influido por Wagner, especialmente por su ópera "Tristán e
Isolda", que escuchó en Munich. Con 43 años se enamoró de la joven
Josephine Lang quien no le correspondía y, años más tarde, de la hija
de ésta. Nunca llegó a casarse.
Bruckner destacó por la utilización de
los recursos técnicos de la sinfonía del siglo XIX al servicio de un
enfoque reverente con los textos sagrados. Defendió los ideales
wagnerianos incluso sacrificando su propio éxito y enfrentándose al
mismísimo Johannes Brahms. Su Sexta Sinfonía es un maravilloso ejemplo
del fascinante lenguaje melódico y armónico del compositor.
Bruckner consideraba esta sinfonía como 'la más atrevida' de todas ellas, un juicio muy acertado, ya que la obra queda un poco alejada del carácter rígido y monumental de sus contemporáneas (Quinta, Séptima y Octava) para mostrar una fuerza rítmica y una dinámica poco habitual en el repertorio bruckneriano.
El primer movimiento no empieza con los usuales trémolos, sino que directamente con una compleja figura en los violines con el sello de Bruckner, dos notas contra un tresillo, en una figura que constantemente se repetirá en toda la obra. En este inicio, no cuesta distinguir una fuerte reminiscencia al inicio del Segundo Movimiento de la Cuarta Sinfonía de Brahms (por sacrílego que parezca el comentario), tras una breve recapitulación y premoniciones de los cellos y trompas, el galopante primer tema es expuesto en todo su esplendor en un tutti de los metales en la clave principal de la obra.
Después se presenta el segundo tema, más pausado y elegíaco, ahora en un contraste de cuatro contra seis notas, en un reticulado pausado y muy sereno. El juego entre ambos temas conduce a una invocación del tema principal y al retorno de la segunda melodía ahora en un tempo más intenso pero siempre en contraste con la animada idea inicial. La coda del primer movimiento lleva a una variación del tema principal en un tempo aún más intenso y dramático hasta caer un furioso galope que lleva la conclusión.