Todo lo relacionado con la música en la Universidad Politécnica de Madrid
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Alexander Borodin nació en San Petersburgo, hijo ilegítimo de un
príncipe georgiano perteneciente a una noble y antigua familia. Tomó el
apellido de uno de sus criados. Estudió medicina y química en la
Academia militar de medicina de la ciudad, donde fue seleccionado para
la cátedra de química. Publicó varios artículos de investigación sobre
la materia.En 1872 ayudó a fundar una escuela médica para mujeres. Pero
también encontró tiempo para componer en sus ratos libres.
Comenzó a estudiar música muy pronto, a los nueve años interpretaba
al piano el repertorio de las bandas de los regimientos y a los trece
compuso un concierto para flauta. Más tarde se introdujo en el círculo
del compositor ruso Mili Balakirev, y a partir de ahí se le consideró
como un miembro del "Grupo de los Cinco" (con Balakirev, César Cui,
Modest Mussorgsky y Rimsky-Kórsakov), grupo de compositores rusos de
ideas nacionalistas. Entre 1862 y 1867 compuso la obra que lo dio a
conocer, su "Primera Sinfonía" en mi bemol. En 1869 comenzó a trabajar
en la ópera "El príncipe Igor", sobre un libreto basado en la épica
historia del ejército de Igor, pero pronto abandonó la ópera e
incorporó varias de las secciones que había acabado a su "Segunda
sinfonía" en si menor (1869-1876). Más tarde volvió a su ópera aunque a
su muerte quedó incompleta; la acabaron y orquestaron sus amigos,
Nikolái Rimski-Kórsakov y Aleksandr Glazunov. Otras obras importantes
de Borodín son el poema sinfónico "En las estepas de Asia central"
(1880), dos cuartetos de cuerda (1874-1879; 1881), la "Tercera
Sinfonía" y varias canciones. Murió repentinamente de un ataque al
corazón en un baile de máscaras organizado en la Academia Militar, el
27 de febrero de 1887.
Verdadera sinfonía heroica rusa, con un libreto que narra la
historia del guerrero del siglo XII, el “Príncipe Igor” simboliza el
rol artístico que ha jugado Borodin: una síntesis entre Rusia y
Occidente, por una combinación entre las fuentes populares y las formas
clásicas y románticas europeas.
El compositor crea aquí dos universos: uno ruso (el de Igor), con
sus temas francos y diatónicos, y el otro oriental (el de Konchak), con
su cromatismo (por ejemplo, en las “Danzas Polovtsianas” o en la
cavatina de Konchakovna). Aunque imbuido de las ideas nacionalistas del
“Grupo de los Cinco”, prefirió aquí las formas italianas tradicionales
(revisadas por Glinka) al estilo de Mussorgski, basado en el
recitativo. El cuidado de la línea general destaca sobre los detalles.
La voz ocupa el primer lugar; la orquesta, el segundo.