‘Naturaleza’ es el hilo conductor del Festival de Lucerna en verano
para esta edición de 2009, que tendrá lugar desde el 12 de agosto y
hasta el 19 de septiembre. Como bien recuerdan los responsables del
Festival, la naturaleza ha sido y es una fuente constante de
inspiración para los compositores, tal vez incluso una raíz misma de la
música; pero es que en Lucerna la naturaleza se muestra
espectacularmente durante el día a la puerta de casa, y cada noche
durante el Festival se escucha una auténtica sinfonía alpina. Por
cierto que este año el maravilloso poema straussiano se escuchará en
los mimbres de la más straussiana de las orquestas, la Staatskapelle de
Dresde.

LOURDES MORGADES - EL PAÍS-Barcelona - 16/04/200
¿A la ópera le sienta bien el siglo XXI? "Pese a los 400 años de antigüedad del género, todas las señales que tenemos indican que sí, que a la ópera le sienta estupendamente el siglo XXI". Lo dice Joan Matabosch, director artístico del Teatro del Liceo de Barcelona y presidente, desde el pasado septiembre, de Ópera Europa, la asociación transnacional que reúne a los teatros líricos y festivales de ópera más importantes del continente. Desde el viernes y hasta el domingo medio millar de expertos se reunirán al coliseo lírico barcelonés para debatir y analizar cuáles son los retos a los que se enfrenta el mundo de la lírica en el siglo XXI y el estado en que se encuentra la creatividad. Es el segundo Foro Europeo de la Ópera, una reunión bienal instaurada el 2007 por Ópera Europa, cuando la asociación decidió convocar, en París, a los expertos en un gran foro coincidiendo en el 400º aniversario del género. A esta segunda reunión en Barcelona ya se hay inscrito 475 participantes que representan a 92 teatros de 29 países.
Pregunta. Directores de teatros, compositores de renombre internacional, directores de escena innovadores, como La Fura dels Baus o Calixto Bieito, periodistas especializados, responsables de mercadotecnia... y, como guinda del pastel, uno de los grande agitadores del mundo de la ópera del último cuarto de siglo, Gérad Mortier. Cómo se lo hizo para convertir este fin de semana el Liceo en el epicentro operístico del mundo?
Respuesta. No lo decidí yo. No es el presidente de Ópera Europa quien escoge las ciudades que serán sedes de este tipo de encuentros. Además, Barcelona y el Liceo fueron escogidas sedes del segundo Foro Europa de Ópera mucho antes de que fuera elegido. Londres ya ha sido seleccionada ha sido seleccionada sede para 2011.
P. Usted es presidente de Ópera Europa, el Liceo, sede del Foro Europeo de la Ópera. Para ser España un país que no ha jugado ningún papel relevante en la historia de la ópera, no está nada mal.
R. Es que las cosas han cambiado mucho. Desde la transición democrática han acaecido muchos cambios. Y ya es hora que empecemos Tendríamos que empecemos a creernos que España tiene un peso importante en el mundo de la ópera. Existen muchas más compañías que hace 30 años, nuevos teatros, una actividad normalizadas y una gran cantidad de público que tiene interés por género.
P. ¿Y pese a ello no nos lo hemos creído?
R. España es un país que parece encantado a tirarse piedras en su propio tejado. El Teatro Real de Madrid, el Palau de les Artes de Valencia y el Liceo de Barcelona son coliseos líricos que están en el circuito internacional por los repartos de sus montajes y por sus coproducciones. Y el modelo de teatros, en especial el del Liceo, ha sido muy analizado en el extranjero. Es un modelo que ha intentado hacer compatibles modelos antagónicos, como son el teatro de repertorio centroeuropeo y el de temporada del sur de Europa, con la base de una estructura de personal relativamente ligera y con un una oferta muy grande. Y todo ello con un porcentaje de subvención pública, del 50-52% de su presupuesto, muy razonable con respecto a la que tienen normalmente los coliseos líricos. Es un caso único en Europa. Y ha sido objeto de interés y admiración en todo el mundo. Ello tendría que hacernos pensar que deberíamos tomarnos más en serio. Como lo hacen fuera, la prueba de ello es que a mi me han elegido presidente de Ópera Europa y si ha sido así es porque han valorado todo lo que ha sucedido en el Liceo en los últimos 10 años.
P. El lema escogido por el Foro Europeo de Ópera es Creatividad e innovación. ¿De qué manera se aplica a los debates?
R. Se ha focalizado en tres aspectos: la creación de nuevas obras, las nuevas tecnologías aplicadas a las puestas en escena y la tecnología aplicada a la difusión del género. La creación de óperas y de espectáculos es el objetivo último de un teatro. La tecnología es un instrumento de la creación artística, otra cosa es la difusión, que es el aspecto en lo que la tecnología puede ofrecer una aportación más definitiva en un futuro inmediato.
P. ¿De qué manera?
R. Instituciones como los teatros de ópera, que cuentan con presupuestos grandes, buena parte de los cuales proceden de subvenciones públicas, parte de su responsabilidad es que el producto artístico que en ellos se hace llegue al mayor número posible de espectadores. Aumentar la oferta ante un incremento de la demanda significa automáticamente una mayor inyección de dinero. Es por ello que era fácil que se optase por soluciones imaginativas y que los coliseos líricos se hayan acogido a la posibilidad de difundir sus espectáculos a través de las nuevas tecnologías, Internet y en salas de cine en transmisiones en alta definición, como a un clavo ardiendo. Esta es una manera de acceder a un mayor número de espectadores y hacerlo sin que el invento se hunda. Y las temporadas de ópera en cine tienen un gran futuro, en especial las que ofrecen espectáculos en vivo, porque son los que siguen manteniendo la magia del directo que se haya en el teatro.
P. ¿Es la ópera en cine una nueva forma para captar público nuevo y favorecer el relevo generacional?
R. En ópera, el relevo generacional parece garantizado con la tarea, cada día más importante, de los departamentos educativos de los teatros. Los estudios realizados evidencian que es fácil atraer a los niños en edad escolar a los espectáculos de ópera pensados para ellos. Sin embargo, cuando llegan a la adolescencia pierden todo el interés. Pero después, cuando son adultos, vuelven. Siembras, desaparecen y vuelven. Es por ello que parece que la ópera tiene vida para tiempo.
P. En los últimos años ha aumentado el número de estrenos de nuevas óperas. ¿Qué ha provocado este incremento durante la segunda mitad del siglo X ya casi se había perdido la costumbre de estrenar y los teatros vivían sólo del repertorio?
R. Lo que sucede es que hay una nueva generación de compositores que ya no milita en las vanguardias musicales y que son capaces de escribir obras pensadas para el teatro. La ópera es un género complejo, que a la vez es musical y teatral, y aunque la música es fundamental, en la actualidad los aspectos teatrales han acabado teniendo un gran peso. Cuando un compositor es capaz de escribir una ópera teniendo en cuenta que la obra no es sólo musical sino que también tiene una dimensión teatral, ésta se dota automáticamente de una fuerza inusitada, y esto era algo que se había perdido.
P. En el foro se tratará también cómo se aplican las nuevas tecnologías a las puestas en escena. ¿Ha llegado ya el momento en que una escenografía cabe en un maletín?
R. No, en absoluto. En este tema existe una gran confusión. Cuando un director de escena propone un espectáculo en el que no hay nada, los teatros de ópera empiezan a temblar, porque el coste final será enorme. Cuatro horas teniendo al público fascinado ante nada significa una multitud de focos para la iluminación, proyecciones sofisticadas y efectos especiales de gran complejidad. Este debate sobre las nuevas tecnologías aplicadas a la escena es importantísimo para que sepamos de una vez de qué estamos hablando, cómo se abordar y cómo los teatros podemos colaborar para hacer que los costes sean asumibles para todos.
Nacido en Lucca (Italia) en 1743, Luigi Boccherini aprendió solfeo y el manejo del violonchelo con su padre. Luego armonía, contrapunto y composición con el abate Domenico Vanucci. Más tarde asistió a clases de música en Roma, llegando a tocar en la orquesta del teatro de la Corte Imperial en Viena. En Milán, en el año 1765, forma parte del primer cuarteto de cuerdas del que se tiene memoria. Al año siguiente, realiza una gira por Europa, dando conciertos y obteniendo un considerable éxito, especialmente en París, ciudad en la cual publica su primera obra, “Seis tríos para dos violines y violonchelo”. Es en la capital francesa donde Boccherini luego publicaría la mayoría de sus obras, logrando por ello una amplia difusión.
En 1768, se traslada a España, donde se le nombra compositor y músico del Infante don Luis, hermano del rey Carlos III. A la muerte de don Luis en 1785, el monarca español le concede a Boccherini una plaza de violonchelista en la Capilla Real de Madrid. En el año 1786 es nombrado compositor de cámara del Príncipe Friedrich Wilhelm de Prusia, que ese mismo año sería coronado rey.
Quizá porque Boccherini, a pesar de enviar al monarca un mínimo de tres obras por año nunca visitó Prusia, se le retira el nombramiento con la muerte del rey en 1797, creándole al compositor un importante perjuicio económico.
Curiosamente, este célebre músico italiano cae en un aparente olvido que durará dos siglos, hasta que según explica José Antonio, surge su redescubrimiento a partir del año 1958, durante un concierto al que asistió la baronesa Germaine de Rothchild, en París. En dicho concierto se pudo oír un bello quinteto del compositor italiano y a la baronesa le gustó tanto que concibió la idea de buscar una persona a quien pudiera ayudar económicamente para realizar una investigación a fondo sobre su autor. Por sugerencia del director del Conservatorio de París, Norbert Dufourcq, dicha tarea fue encomendada a Ives Gérard, que se convirtió así en el gran especialista en Boccherini. Gérard viajó por varios países recabando información y desempolvando documentos, manuscritos y partituras. El resultado final fue el famoso catálogo que publicó la Oxford University Press en 1969, auténtica guía para los interesados en la obra del compositor. Siete años antes, la propia baronesa también había publicado una amplia biografía de Boccherini. Estos dos hechos, en opinión de José Antonio, fueron fundamentales para iniciar el redescubrimiento. Gracias a ellos, hoy día se vuelven a oír frecuentemente obras de Boccherini en conciertos, las emisoras de radio incluyen sus obras en sus programaciones clásicas y la investigación sobre su vida se ha intensificado considerablemente.
Sin ánimo de agotar la lista, he aquí los ejemplos más significativos de su producción desde entonces: Tiburón (1975), la hexalogía de La guerra de las galaxias (1977-2005), Encuentros en la tercera fase (1977), Supermán (1978), 1941 (1979), la trilogía de Indiana JonesE.T., el extraterrestre (1982), El imperio del sol (1987), Las brujas de Eastwick (1987), El turista accidental (1988), Nacido el cuatro de julio (1989), Presunto inocente (1990), Solo en casa (1990), Hook (1991), JFK (1991), Parque Jurásico (1993), La lista de Schindler (1993), Nixon (1995), Sabrina (1995), Sleepers (1996), El mundo perdido (1997), Siete años en el Tíbet (1997), Salvar al soldado Ryan (1998), Las cenizas de Ángela (1999), El patriota (2000), Inteligencia artificial (2001), la serie de Harry Potter (2002-2007), Atrápame si puedes (2002), Minority Report (2002), La terminal (2004), La guerra de los mundos (2005), Memorias de una geisha (2005) y Munich (2005). (1981-1989),
Cinco
Oscars y cuatro Globos de Oro a la mejor banda sonora, decenas de
candidaturas a ambos premios (en la actualidad, es la persona viva que
ha sido más veces candidato al Oscar en toda la historia del cine,
empatado con Alfred Newman, otro compositor de bandas sonoras ya
fallecido, y sólo superado por Walt Disney), diecinueve Grammys e
infinidad de premios y distinciones adornan las vitrinas del
compositor. Williams también ha escrito un nutrido catálogo de
canciones, piezas de cámara y obras para orquesta, y ha sido director
de un conjunto tan prestigioso como la Boston Pops Orchestra, sección
de la todavía más prestigiosa Boston Symphony Orchestra, desde 1980 a
1993. Menos conocida es su faceta de intérprete consumado de varios
instrumentos: trombón, trompeta, clarinete y piano.
Johan Julius Christian Sibelius fue un
compositor finlandés de música sinfónica del siglo XX. Nació el 8 de
diciembre de 1865 en Hämeenlinna (Finlandia) y falleció el 20 de
septiembre de 1957 en Järvenpää (Finlandia). Considerado un excepcional
artista en Finlandia, desempeñó una función determinante entre finales
del siglo XIX y principios del XX en la creación de un estilo musical
propio dentro del género. Sobre el valor de su obra, hay posiciones muy
encontradas: mientras el crítico y teórico alemán Theodor Adorno le
considera un compositor amateur y anticuado, el compositor húngaro Béla
Bartók lo sitúa entre los grandes autores de su época.
“Ser la voz del pueblo al que perteneces, interpretar sus mitos y leyendas, que son el fondo sagrado de su alma, vivir la vida íntima de sus cantos que constituyen la vibración perenne de sus más fuertes pasiones; este es el honor más fuerte del artista que ansíe glorificar la historia de la vida incontenible de su gente. A Sibelius no puede negársele este honor; él ha sido acaso el primero y, desde luego, el más genuino y más poderoso intérprete del espíritu de su raza.
Lo fue Smetana en la antigua Checoslovaquia, Grieg en Noruega, lo es Sibelius en Finlandia dentro de la música nacionalista.
Finlandia, dentro de los países escandinavos, es la última en coger el tren de la cultura musical europea ya que lo hizo más lentamente. Solo hacia finales del siglo XIX empiezan a vislumbrarse los primeros destellos del nacionalismo musical con Rober Kajanus con su famoso poema “Kaleima” en el que están inspiradas algunas de las primeras obras de Sibelius.
Al igual que sucede con Karelia, Kuolema ("La Muerte") es una obra de Jean Sibelius conocida más por sus versiones de concierto. Escrita para cuerda, cada uno de sus compases no tiene desperdicio. Sibelius extrajo el número inicial, así como otros dos más, de modo parcial, para realizar su Vals triste y su Escena con grullas, respectivamente. Esta música es bella, melancólica, profunda, callada y agitada.En 1992 se publicó su autobiografía, "Push Comes to Shove" y, más tarde apareció su segunda obra escrita, "El Proceso Creativo". En el mismo año recibió el premio MacArthur Fellowship.
Twyla Tharp no ha cesado de cultivar triunfos, los cuales la han llevado a recibir importantes reconocimientos, como el premio Tony (2003) a la mejor coreografía y la Medalla Nacional de Artes (2004). Algunas de sus obras más conocidas son "Deuce Coupe", con música de los Beach Boys; "Nine Sinatra Songs In the Upper Room", en colaboración con Philip Glass, "The Beethoven Seventh" y "Movin` Out", entre otras.
Twyla Tharp continúa realizando trabajos y montajes coreográficos para la industria hollywoodense y en distintos escenarios del mundo. En el vídeo se muestra la coreografía que creó para Mikhail Baryshnikov, "Push Comes to Shove"
AURORA INTXAUSTI
Diario EL PAÍS
Encontrar una única definición para esta mujer es difícil porque triunfar como soprano, directora de orquesta, compositora y musicóloga no es frecuente en el mundo de la música, y mucho menos haber sido elegida para componer una ópera que se estrenará en el teatro Real en febrero de 2011. "Soy un torbellino. Estoy ansiosa por comerme el mundo y dispuesta a que mis sueños se vayan cumpliendo. Soy muy exigente conmigo misma y eso me hace serlo con los demás, pero también soy muy generosa". A la espera de comerse el mundo, de momento pide una ensalada de berberechos. Y la saborea.
Asegura que tiene los pies sobre la tierra, que le gusta el mundo que le ha tocado vivir y que sus obras no pueden ser ajenas a él. Página en blanco, la ópera que llevará al escenario del coliseo madrileño es un thriller en el que invierte 16 horas de trabajo al día. "Me gusta ese género porque a través de él se puede narrar muy bien el trasfondo de la sociedad". Pasará los tres primeros meses del 2009 encerrada para avanzar al máximo en su obra y mientras realiza los primeros apuntes lo hace pensando en los cantantes que podrán interpretar cada uno de los papeles. "A mí me resulta más fácil pensar en una voz que en alguien abstracto. Sé que muchas agendas están cerradas, pero intentaremos que sobre el escenario estén los mejores". Sostiene que en ocasiones es mejor alejarse un poco de la realidad para poder crear con tranquilidad, pero que a ella le gusta la calle, disfrutar de sus amigos y no encerrarse en una burbuja. "Ese tipo de situaciones no te lleva a nada bueno, al contrario, te hace creer que el mundo es como tú vives y pierdes frescura y perspectiva con lo que verdaderamente está ocurriendo en tu entorno". Le gusta comer, aunque trata de mantenerse delgada, y no se priva de un atún rojo poco hecho.
Pilar Jurado (Madrid, 1968) sabe que entrará en la historia del Real por ser la primera mujer compositora que estrenará en el que está considerado uno de los grandes coliseos de la ópera. "Es una demostración palpable de que las cosas en nuestra sociedad están cambiando. En el arte no creo que deba hablarse de géneros, sino más bien de talento y eso es, en definitiva, lo que te mide con los demás".
Esta mujer involucrada hasta el tuétano en todas las facetas musicales posibles acaba de editar L'arte de la coloratura, un CD que ella misma ha producido -con el sello TransOpera Digital- en el que transita por arias de Mozart, Bellini, Rossini, Verdi, Strauss y Stravinski, un recorrido por el repertorio clásico de una soprano que se ha desenvuelto con agilidad en el mundo de la música contemporánea. En el espectáculo que estrenó hace un año, Trans-Opera, fue capaz de fusionar con brillantez el mundo clásico con el pop electrónico.
La estrecha relación que existe entre la música y la vida de Pilar Jurado es el resultado de sus inquietudes infantiles. En la familia de esta mujer no había tradición musical. "Pero mi madre se percató de que tenía aptitudes y de su mano recorría conservatorios y profesores". La primera obra orquestal que compuso se la dedicó a ella. "Se lo merecía por ese esfuerzo silencioso a lo largo de los años. En mi aprendizaje hay muchas horas de espera en los pasillos de los conservatorios".
La Missa Solemnis es un hito de la Música Sacra. Beethoven se refirió a ella como "su obra más acertada", y aunque su fama no es comparable con la de muchas de sus Sinfonías, Cuartetos, Conciertos y Sonatas, la Missa Solemnis representa una de las cimas artísticas del genio de Bonn. Esta obra es la segunda Misa que compuso Beethoven, que anteriormente había escrito la Misa en Do Mayor (Op.86), algo menos conocida y frecuentemente considerada de menor importancia, aunque hay quien considera que el Gloria de la Misa en Do Mayor, que destaca sobre las demás piezas, Tiene una calidad comparable a la del Gloria de la Missa Solemnis.
La Missa Solemnis provocó no pocos problemas a Beethoven. La obra fue estrenada parcialmente junto con la Novena Sinfonía, aunque la obra completa no fue interpretada hasta después de su muerte (1830).Esta obra no es muy interpretada en concierto ya que su dificultad para el coro es extrema. Se dice que esta partitura pone de manifiesto que Beethoven no sabía componer para coro, ya que en esta obra se extreman los registros de las voces y exige esforzarse alos cantantes en exceso, casi hasta la extenuación, al punto de que algunos críticos de la época llegaron a afirmar que la Missa contenía sonidos 'heréticos', inapropiados para una obra religiosa. Otros opinaban que, bien al contrario, era la capacidad de la voz humana la que ponía límites al talento creativo de este genio.
La crítica moderna parece estar de acuerdo en que la Missa Solemnis lleva todo el peso de su nombre, ya que se considera que se trata de una obra verdaderamente 'Solemne' sobre la que, en alguna ocasión, se ha llegado a apuntar que es la mejor Misa jamás creada.

2005: Goya Mejor fotografía
SINOPSIS: Nuevo documental de Saura alrededor del mundo del flamenco. La historia narrada nace de la propia música y de quienes la interpretan: los músicos y bailarines. El ritmo sonoro y el tempo interno de la ejecución de la danza marcan el desarrollo de esta adaptación filmada de la suite «Iberia», considerada por la crítica como la obra maestra de Isaac Albéniz, en el el primer centenario de su composición. La cámara baila al ritmo de la melodía mientras la película recrea y reinventa piezas musicales y fusiona ballet clásico, danza contemporánea y española, y flamenco. El cineasta capta el trabajo de artistas consagrados como Sara Baras, Antonio Canales, Manolo Sanlúcar, Miguel Ángel Berna o José Antonio Ruiz. La filmación de los ensayos muestra cómo la obra cobra vida, cuando los pasos se tornan más sonoros, el espacio se ordena, las luces cambian y los ritmos invaden todo.
La obra que según Winton Dean entra en la categoría de “óperas mágicas” con elementos fantásticos, transformaciones, hechiceras y magos de por medio, es un derroche de inspiración melódica de principio a fin. Tiene además la ventaja de ofrecer un argumento nada farragoso y escenas verdaderamente conseguidas. Musicalmente hablando, Rinaldo es mucho más que el “Lascia ch’io pianga” y el “Cara sposa”. Así, hay secuencias en donde la genialidad y talento musicales de Haendel hacen que seamos partícipes de un continuo dispendio de belleza musical escena tras escena, aria tras aria.