Orquesta y Coro de la Arena di Verona
Ennio Morricone, director
TITULO ORIGINAL: The Mission
AÑO: 1986
DURACIÓN: 125 min.
PAÍS: Reino Unido
DIRECTOR: Roland Joffé
GUIÓN: Robert Bolt
MÚSICA: Ennio Morricone
FOTOGRAFÍA: Chris Menges
REPARTO: Robert De Niro, Jeremy Irons, Aidan Quinn, Liam Neeson, Ronald Pickup, Ray McAnally, Cherie Lunghi, Chuck Low
PRODUCTORA: Warner Bros. Pictures. Productor: David Puttnam
1986:
1 Oscar: mejor fotografía. 7 Nominaciones: película, director,
fotografía, montaje, música, decoración, vestuario. Cannes: Palma de Oro
SINOPSIS:
América, siglo XVIII. 'La Misión' se encuadra en la jungla tropical que
está por encima de las cataratas de Iguazú. Allí un jesuita, el padre
Gabriel -Jeremy Irons-, sigue el camino de un jesuita crucificado, sin
más armas que su fe y una flauta. Al ser aceptado por los indios
guaraníes, Gabriel crea la misión de San Carlos. A sus seguidores se
une Rodrigo Mendoza -Robert De Niro-, ex-traficante de esclavos,
mercenario y asesino, que encuentra su redención entre sus antiguas
víctimas, convirtiéndose a su vez en jesuita. Después de años de luchar
juntos, se ven divididos por posturas opuestas en una dramática batalla
por la independencia de los nativos. Uno confía en el poder de la
oración. El otro cree en la fuerza de la espada.
BANDA SONORA:
La
BSO consta de cuatro temas que son ejes de toda la progresión musical
de la película ("Falls", "Penance", "Gabriel’s Oboe" y "Guaraní").
"Falls", el tema de las cataratas, refleja la profundidad de campo en
que transcurre la acción; es la banda sonora de una naturaleza
inquebrantable, poseedora de un poder sin estridencias y que todo lo
envuelve, como la misma selva, como un vapor. Morricone, que es muy
dado a revisar temas anteriores en sus temas nuevos, autotributa en
este fragmento su música para 'El desierto de los tártaros'.
"Penance"
es el tema de la constricción, de la culpa con que Mendoza (Robert de
Niro) carga en su particular descenso (aunque en realidad sea una
ascensión) a los infiernos. En este caso, la música autotributada
corresponde a 'Novecento'. Convertido en misionero, Mendoza es
reconocido por uno de los indígenas a los que persiguió y éste le
interroga: “¿Por qué apareces vestido de misionero?” El ex traficante
le responde: “Mi nuevo hábito protege a gente como tu de individuos
como yo”…
"Gabriel’s Oboe", tenida por tema principal de 'La
Misión', tiene una falsa apariencia barroca. Morricone decide aparcar
la belleza lírica de un 'Adagio' de Marcello y recurrir al folklore
mestizo de los temas religiosos con los que los misioneros
desembarcaron en Iberoamérica y que los sincopados sonidos indígenas
acabaron por reconquistar. La aportación de Hinnigan y Taylor
(Incantation) se hace notar, aunque no tanto como en "Guaraní".
Rebosante
de sonoridades étnicas, "Guaraní" marca el compás rítmico de la BSO a
modo de estrofa e imprime velocidad en secuencias de acción, como la
persecución del río o las emboscadas selváticas. En otra escena, un
hermano jesuita subraya cómo el padre Gabriel se sirve de la música
para someter a los indígenas. “Si en vez de un oboe tuviera una
orquesta, hubiera podido someter a todo el continente”, responde el
interfecto.
Toda la banda sonora se alimenta de estos cuatro
temas, a excepción de "Brothers" (tema intimista al estilo de Cinema
Paradiso) y "Carlotta" (mujer, traición, celos evocados por una
guitarra española con acordes de conspiración).
La musicalidad
de esta película arranca con timidez en la secuencia inicial: un grupo
de indígenas ata un misionero a una cruz y lo lanza al río para acabar
despeñado en las cataratas, al tiempo que el cardenal Altamirano da a
conocer su ambiguo punto de vista sobre lo acaecido con tono
melancólico y un grupo de jesuitas se encarama hasta las cataratas para
homenajear al mártir… Entonces Morricone destapa su particular tarro de
esencias con "On Earth As It Is In Heaven" y enciende la London
Philarmonic Orchestra y los coros de London Voices y la Barnett
School’s Choir.
Para el maestro romano la música de 'La Misión'
fue un trabajo nada fácil. Tuvo que trasladarse hasta Londres (es
sabido que Morricone es poco amigo de viajar) para grabar en los
estudios CTS de Wembley. Allí se sirvió de tres fantásticos
colaboradores: Tony Hinnigan y Mike Taylor, del grupo Incantation, y el
director de orquesta David Bedford.