Tannhäuser und der Sängerkrieg auf Wartburg (Tannhäuser y el torneo de cantores de Wartburg),
ópera en tres actos de Richard Wagner –con libreto del mismo compositor, que la
define como «Grosse romantische Oper»– fue estrenada en Dresde en 1845. A pesar
de ciertas dificultades iniciales, se impuso a partir de los años cincuenta en
toda Alemania y también en Viena, Amsterdam y Nueva York (fue la primera ópera
de Wagner representada en América, en 1859). El estreno en París, en 1861, tras
una profunda revisión, bajo la protección de Napoleón III y la impopular
princesa Metternich, embajadora de Viena, fue sin embargo un fracaso total por
el boicot organizado por los miembros del Jockey Club dirigidos por la condesa
Walewska, aunque tuvo defensores apasionados como Baudelaire, quien le dedicó
un famoso artículo.
La famosa obertura de la obra está estructurada sobre dos ideas musicales, que expresan los dos mundos antagónicos e irreductibles que informan la obra: el celestial y el de la perdición, el de la carne y el del espíritu, el del bien y el del mal. La primera es la del tema de los Peregrinos, que abre y cierra la ópera, majestuoso y pausado, que parece reseguir la larga caminata, y que se interfiere con el tema del Arrepentimiento. La segunda es la del tema de Venusberg, sensual e insinuante, que en la versión de París se encadena directamente con la bacanal, llena de audacia y erotismo, de la primera escena.