sábado, 23 de mayo de 2009
Peter Seiffert (Pedro)
Petra Maria Schnitzer (Marta)
Orquesta Sinfónica del Gran Teatro del Liceo
Dirección musical: Michael Boder
Dirección escénica: Matthias Hartmann


Tiefland (Tierra baja) es una ópera del compositor alemán de origen escocés Eugen d’Albert, basada en el drama Terra baixa (1897) de Àngel Guimerà. Su estreno tuvo lugar el 15 de noviembre de 1903 en el Neues Deutsches Theater de Praga.

Pianista famoso, autor de obras sinfónicas e instrumentales, D’Albert compuso gran número de óperas, de las cuales Tiefland es la más famosa y la única que ha quedado en el repertorio hasta nuestros días, especialmente en el mundo germánico. En el Gran Teatre del Liceu de Barcelona se representó en 1910 en su versión italiana con asistencia de Guimerà, y Joaquim Pena hizo una versión catalana adaptada a la música.

La acción sigue con notable fidelidad la obra de Guimerà: el protagonista, Pedro (nombre que toma el Manelic de GuimeràGuiño encarna al hombre simple y puro, al pastor de la tierra alta (las montañas de los Pirineos), en conflicto con la sociedad corrompida del llano, la tierra baja. El poderoso terrateniente Sebastiano, que ha hecho suya a una muchacha desarraigada y desvalida, Marta, obliga a Pedro a casarse con ella, para poder obtener así la mano de una heredera rica, manteniendo a la muchacha a su alcance. Marta evoluciona de la hostilidad y recelo inicial a la admiración por el carácter noble y recto del pastor y al amor y confianza hacia él. Cuando Pedro se percata de que Sebastiano sigue siendo amante de Marta, reacciona con violencia y mata al señor —Tiefland mantiene las famosas palabras que cierran la ópera, «¡He matado al lobo!»— para regresar a la montaña con su mujer, allá donde el engaño y la traición no son posibles.

Desde el punto de vista musical, aunque conserva algunos elementos de la influencia wagneriana que marcó la primera etapa del compositor, como el uso de leitmotiven, D’Albert halla en esta ópera una vía personal con una comedida aproximación a los cánones naturalistas, circunstancia que la ha llevado a ser considerada una singular obra «verista» dentro del mundo germánico. La orquestación es rica y brillante y separa de manera clara y precisa el mundo soñado de la montaña y el cruel y corrupto del valle.


Publicado por jrtapia @ 8:00  | La Ópera
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