Orfeón Donostiarra/Orquesta Filarmónica de Berlín
Claudio Abbado, director (1997)
Preludio
Coro y entrada de los toreros
El
compositor francés Georges Bizet vivió sólo 36 años y dentro de su
reducida producción musical tuvo una especial dedicación a la ópera.
Catorce
fueron los trabajos emprendidos por Bizet para el género lírico. Varios
de ellos, sin embargo, apenas pasaron de la fase de proyecto o no
fueron terminados, con lo cual el número de óperas de este compositor
realmente estrenadas llega nada más que a seis.
Hoy las óperas
que con más fuerza perpetúan el nombre de Bizet son sólo tres: “Los
pescadores de Perlas” (1863), “La bella hija de Perth” (1867) y, por
supuesto, “Carmen”, la última ópera de su producción, estrenada en
marzo de 1875, tres meses antes de su muerte.
A pesar del
fracaso de su ópera “Djamileh” en la Opera Cómica de París en 1872, sus
directores, Camile Du Locle y Adolph De Leuven, invitaron a Bizet a
componer una nueva ópera para ese teatro. Los libretistas serían Henri
Meilhac y Ludovic Halévy, que barajaron varios temas, siendo el propio
Bizet quien manifestó vivo interés en escribir una ópera basada en la
novela “Carmen” de Prospère Merimée, publicada en 1846.
Si bien
Adolph de Leuven inicialmente se opuso a que un tema de tanta crudeza
como el de “Carmen” fuera puesto en música, pronto hubo de resignarse
ante la presión de Du Locle y el hecho de que la obra comenzaba a tomar
cuerpo. Luego sería el propio Du Locle el que haría ver sus aprensiones
para con el proyecto, pero ya los compromisos estaban contraídos y era
casi imposible echar marcha atrás.
Basados en esa novela de
Merimée, que no es sino la narración que hace don José de sus amores
con Carmen y de cómo cae en una irreversible perdición que lo convierte
en su asesino, Meilhac y Halévy idearon un libreto con muchas
libertades que prácticamente toma un camino argumental propio.
Entre
los principales cambios introducidos por ese libreto está el
tratamiento de la gitana Carmen con un barniz de refinamiento que la
novela no posee. Además, suprime al marido de ésta, llamado “El tuerto
García”, y deja a Lucas (Escamillo en la ópera) como único rival del
soldado Don José. Por último, este libreto opta por la creación de la
delicada figura femenina de Micaela, en directa oposición a la rudeza
de Carmen.
Poca es la información que se tiene acerca del
proceso de la composición de “Carmen”. Esta se inició en 1873, siendo
interrumpida por la dedicación que Bizet prestó a “Don Rodrigo” una
ópera nunca completada. A fines de ese año ya se tenía claro que
Celestine Galli-Marie sería la cantante que abordaría el rol
protagónico. A mediados de 1874, Bizet orquestó la partitura y en
septiembre comenzó el período de ensayos, en el cual éste debió luchar
afanosamente contra muchos que ponían objeciones al tema y al
tratamiento musical que la obra les iba presentando.
Se sabe que
ya durante el proceso de los ensayos Bizet añadió la “Habanera”, basada
en la canción “El arreglito” del cubano Sebastián Yradier. En ese
período habrían surgido la “Canción del Toreador”, cuya melodía esta
presenta en varios momentos de la ópera, y también la extensa aria de
Micaela, ambas con música que Bizet extrajo de su inconclusa ópera
“Griseldis”
Finalmente “Carmen”, se estrenó 3 de marzo de 1875,
en el Teatro de la Opera Cómica de París. Seguro de un éxito inmediato
que no se produjo al nivel que él esperaba, Georges Bizet sufrió una
gran desilusión ante la poca acogida brindada. Si bien no se puede
hablar de que el estreno de “Carmen” fue un fracaso, ya que la ópera
tuvo más de 30 representaciones consecutivas, tampoco puede señalarse
que la obra conoció un triunfo resonante, más aun cuando la crítica de
la época reprobó algunas escenas por contener demasiada crudeza.
El
desánimo y la tristeza a los que tuvo que enfrentarse Bizet
quebrantarían todavía más su ya delicada salud, complicada por una
severa afección de garganta, largo tiempo sobrellevada.
Bizet
falleció justo tres meses después del estreno de “Carmen”, el 3 de
junio de 1875, con sólo 36 años de edad, sin poder haber sido testigo
de cómo en forma rotunda el éxito y la fama pronto llegaron a su genial
ópera, convirtiéndola rápidamente en favorita de todos los públicos.
Después
de su representación parisina N°48, a comienzos de 1876, “Carmen” no
volvió a montarse en la capital francesa hasta 1883. Esta larga
ausencia se debió a que el nuevo director de la Opera Cómica se opuso
firmemente a que “Carmen” volviera a subir a ese escenario. Entretanto
la ópera ya había conocido el éxito en ciudades tan diversas como
Viena, Bruselas, Budapest, San Petersburgo, Estocolmo, Londres, Nápoles
y Hamburgo. En 1878 “Carmen” llegó a América, con representaciones en
Nueva York y Filadelfia, En 1881, fue conocida en Méjico, Rio de
Janeiro y Buenos Aires.
En su versión original “Carmen” contó
con diálogos hablados e inetrcalados. Muy poco después, Ernest Giraud,
un amigo del ya fallecido compositor, musicalizó esos fragmentos en
forma de recitativos cantados, estrenando esa versión con gran éxito en
Viena.
Debe señalarse que si bien “Carmen” se constituye en el
paradigma mismo de las obras inspiradas en España, su música y su
pueblo, ni Georges Bizet ni los libretistas Meilhac y Halevy nunca
llegaron a pisar suelo español.