lunes, 27 de julio de 2009
Rosina: Teresa Berganza
Il Conte d'Almaviva: Luigi Alva
Figaro: Hermann Prey
Don Bartolo: Enzo Dara
Don Basilio: Paolo Montarsolo
Berta: Stefania Malagù
Fiorello: Renato Cesari

Orchestra e Coro del Teatro alla Scala di Milano
Claudio Abbado, Director
Jean-Pierre Ponnelle, Director escénico



Un soldado borracho (en realidad, el conde de Almaviva) irrumpe en la casa de Bartolo. Lleva una orden de hospedaje que aquél trata de descifrar. Furioso, Bartolo se dirige a su cuarto en busca de un escrito que lo exime de toda obligación. Rápidamente, el “borracho” revela a Rosina su verdadera identidad. Es “Lindoro”. Sin embargo, la alegría no dura mucho. Bartolo ha pedido protección militar, aparece un grupo de soldados. “Lindoro” dice algo al oído del oficial y los soldados se niegan cortésmente a detener al intruso. Bartolo no sale de su sorpresa. El ruido y la confusión aumentan; Rossini escribe un final brillante que resplandece de humor y comicidad. Todos hablan al mismo tiempo, las lineas del canto se cruzan en un contrapunto admirable. Y si un personaje no tiene nada que decir, ello no impide que siga cantando, como es el caso de Basilio, que forma su cómica melodía con las sílabas de las notas “Sol, Sol, Sol, Sol... Do, Re, Mi...”.


Publicado por jrtapia @ 8:00  | La Ópera
Comentarios (0)  | Enviar
Comentarios