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Biagio Marini (Brescia, 1597-Venecia, 1665), violinista y compositor italiano, estuvo al servicio de varios señores en Italia y de la corte palatina de Neoburgo. Fue uno de los primeros violinistas-compositores importantes. Escribió sonatas para violín, en las que introdujo notables innovaciones, y obras concertantes para voces e instrumentos.
Sus obras abarcan un período de alrededor cuarenta años y su producción es considerable. Es el más importante de los primeros compositores de música de cámara en el sentido moderno del término, si no es el creador, y parece haber sido el primer violinista virtuoso itinerante. Efectuó varias estancias en Alemania, donde ejerció gran influencia sobre los compositores autóctonos. Su combinación instrumental favorita era la de dos violines y un bajo. Marini concedía a los violines mucha más libertad que en la armonía estricta a cuatro partes. Así estableció el sistema de bajo continuo para el bajo de viola, el laúd, el órgano, el clave, etc., como fundamento de la música instrumental.
La música de cámara no existió como tal hasta que se produjo el abandono definitivo del sistema del bajo continuo, indispensable en el período que va desde el principio del siglo XVII hasta la mitad del XVIII.
Es imposible decir decir hasta que punto Marini fue el creador del nuevo estilo, pues otros compositores experimentaron otras influencias en la misma época. Así pues, el primer libro de canzoni a cuatro partes (1615) de Tarquinio Merula pertenece claramente al período previo, mientras que su segundo libro, que contiene canzoni para dos violines y bajo (1639), pertenece claramente a la nueva generación con avances característicos en la escritura del violín. Estas obras de Merula contienen, además los gérmenes del verdadero estilo de sonata, en el cual se reúnen una serie de movimientos contrastados en un conjunto orgánico. La práctica que consistía en vincular la pavana y el airoso por un tema común, como lo hacían los compositores ingleses, lo había anticipado hasta cierto punto, pero la tendencia de los compositores, cuyo estilo se basaba en las formas contrapuntísticas - fantasías, ricercari, etc. -, alargaba de manera a veces aburrida los movimientos. Andréa Falconieri trató las formas de danza con acierto y vivacidad; sus Canzoni, sinfonie e fantasie, fundamentalmente para dos violines y bajo, se publicaron en Nápoles en 1650. Las Sonate da chiesa e da camara para dos violines, viola y bajo (1655) de Biagio Marini presentan una reorganización de los movimientos, generalmente en número de tres, y el empleo de una introducción lenta que precede a un allegro. Es necesario mencionar que Marini es el primer compositor de sonatas para violín a solo, pero esta clase de obras se salen del marco de esta discusión.