Rolando Villazón, tenor
Ópera del Estado de Viena
Alfred Eschwe, director
El estilo operístico conocido como bel canto destacó entre los años que van desde finales del siglo XVIII y la primera mitad del XIX en Italia. En él se cuida la obtención de la belleza vocal, subordinándose a ello el resto de elementos de la obra. La técnica y la agilidad vocal de los intérpretes resaltan aún más la belleza de la melodía que la acompaña.
L'elisir d'amore (El elixir de amor), ópera belcantista, se estrenó el 12 de mayo de 1.832 en el Teatro della Canobbiana de Milán. Se trataba de la nueva ópera de Gaetano Donizetti, que por entonces empezaba a sonar en Italia como el claro sucesor de Rossini. La obra obtuvo un gran éxito de público (Donizetti fue aclamado al finalizar cada uno de los actos) y de crítica (varios medios que no estaban conformes con el compositor de Bérgamo aceptaron sin embargo la obra). El libreto de L'elisir d'amore se debe a Felice Romani, quien a su vez se basó en un libreto de Eugene Scribe titulado Le Philtre.
L'elisir d'amore es un referente en la obra de Donizetti, sólo superado por esa inolvidable Lucia di Lammermoor, una de las grandes óperas de la historia. En contra de lo que suele aducirse, esta composición está admirablemente orquestada, como ha dejado claro la magistral edición crítica de la partitura realizada por Alberto Zedda. Donizetti sabe cómo sacar adecuado partido a una orquesta de reducidas dimensiones recurriendo al color particular de los instrumentos en momentos específicos; sirvan como ejemplos las intervenciones de los cellos en Prendi, per me sei libero o la del fagot en Una furtiva lagrima, la famosísima
aria de Nemorino que es de una melodía suave, acompañada con el arpa, plena de sentimiento desde el principio hasta el fin.
Donizetti definió a L'elisir d'amore como "ópera cómica", queriéndose alejar del género "bufo" habitual por entonces. Sin embargo, por su ubicación intermedia entre lo bufo y lo romántico, esta ópera se adecúa mejor a la categoría "semiseria", de la que La Cenerentola de Rossini sería el mejor ejemplo. De hecho, la vinculación de Donizetti al modelo rossiniano es aún clara en esta primera etapa de su carrera: el recurso a los crescendi en los concertantes, el canto silábico y acelerado con versos esdrújulos de los personajes más cómicos (Dulcamara y Belcore), los acompañamientos rítmicos, la entrada de Belcore, tan similar en melodía y estructura a la entrada de Dandini en La Cenerentola, etc. Por encima de ello, sin embargo, aflora la personal genialidad musical de Donizetti, capaz de infundir savia nueva a un género archimanido a la altura de 1832.
Una furtiva lagrima pertenece a la Escena Octava del Acto II. Nemorino ha comprado un supuesto elixir al charlatán Dulcamara , pensando que con él conquistaría el corazón de Adina, una rica terrateniente, pero el ardid parece no causar efecto, y por el contrario, Adina anuncia su compromiso con otro pretendiente. Desesperado y sin dinero suficiente para comprar otra dosis de elixir, el enamorado se enrola en la Marina. Al saberlo, Adina se enternece y deshace su compromiso, aceptando amar a Nemorino.
Letra original, en italiano, y Traducción en español
Una furtiva lagrima
negli occhi suoi spuntò:
Quelle festose giovani
invidiar sembrò.
Che più cercando io vò?
Che più cercando io vò?
M'ama! Sì, m'ama, lo vedo. Lo vedo.
Un solo istante i palpiti
del suo bel cor sentir!
I miei sospir, confondere
per poco a' suoi sospir!
I palpiti, i palpiti sentir,
confondere i miei coi suoi sospir...
Cielo! Si può morir!
Di più non chiedo, non chiedo.
Ah, cielo! Si può, Si può morir
Di più non chiedo, non chiedo.
Si può morir, Si può morir d'amor.
Una lágrima furtiva
apareció en sus ojos
Ella parecía celosa
de las demás jóvenes,
¿Qué voy a buscar, entonces?
Ella me ama, ya lo veo.
Sentir palpitar un solo instante
tan hermoso corazón
Entremezclar mis suspiros
con los suyos.
Sentir palpitar, sentir palpitar!
Entremezclar mis suspiros con los suyos.
Puedo morir, ¡oh cielos!
No pido otra cosa.
¡Cielos! puedo morir;
no pido otra cosa,
sí, puedo morir,
morir de amor.