domingo, 09 de agosto de 2009
Claudio Arrau, piano









Robert Schumann (1810 - 1856) pecó de modesto al referirse a esta hermosa obra, en donde no cabe la menor duda, manifestó su talento original, especialmente en cuanto a música dedicada al piano. Como opinan los expertos, en estas juveniles confidencias al piano, parece estar el Schumann auténtico. Son muchísimas las versiones de esta admirable obra pianística que se han editado, entre ellas las de Alexander Brailowsky (RCA), Arthur Rubestein (RCA), Wilhelm Kempff (DGG) y otras, entre las que hay que conceder una mención especial a la de Claudio Arrau para el sello discográfico Philips.
   En este “Carnaval” la brevedad de las piezas se halla en razón directa con la sinceridad. La duración de cada fragmento no va un sólo compás más allá de lo que dura la inspiración de lo que lo ha encendido. El mismo Schumann, en la carta que escribió a Moscheles, analiza su obra. Dice: “¿No es siempre la música suficiente por sí misma y suficientemente expresiva?. 'Estrella' es un nombre al estilo de lo que uno escribe debajo de un retrato, a fin de fijar éste en la memoria”. En otra parte de su carta expresa: “Como conjunto la obra no tiene en absoluto valor artístico, pero individualmente los diferentes estados de ánimo me parecen de interés”. Sigue comentando Schumann “Carnaval fue compuesto en su mayor parte en ocasiones diferentes y se fundó principalmente en las notas A,S, C,H, que es la nomenclatura usual en Alemania y corresponde respectivamente a las notas La, Mi bemol, Do y Si, que forman el nombre de una aldea de Bohemia, en donde tenía una amiga”; por curiosa coincidencia, son las únicas letras musicales que hay en su apellido.
   Continúa Schumann, “... los títulos los agregué posteriormente”…  ¿Por qué esto de títulos?, porque como destaca en un artículo Muñoz, este "Carnaval", subtitulado “Scenes mignones sur Quatre notes” es una serie de veintiuna breves estampas, cada una de las cuales lleva un título indicativo. La idea general es, justamente, la de una galería de máscaras carnavalescas, en los que los personajes de la antigua Comedia del Arte se entremezclan con los miembros de la Cofradía de David, que Schumann había inventado para atacar a los filisteos del arte.
   La forma de cada uno de los fragmentos es la de una variación que comienza con las citadas notas. Más que nunca, Schumann emplea para la composición el relato musical de una historia, con personajes y guión bien definidos. Además consolida el formato  que ya inició en “Papillons”, creando temas muy breves y generalmente no relacionados entre sí, aunque estén inspirados en la misma escena literaria.       
   En síntesis, Schumann expresa en “Carnaval” un mundo que sólo pertenece a él. Incluso en el seno del universo romántico se inscribe como una entidad aparte en donde lo real se mezcla con lo irreal, en el que la frontera entre ambos se mueve sin cesar a capricho de la fantasía o del instante que pasa.


Publicado por jrtapia @ 11:09  | El piano
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